La figura del padre es determinante.
Desde el punto de vista arquetípico astrológico el padre es el Sol.
El
padre es nuestra conexión más inmediata con el mundo real, lo material,
lo práctico, lo que podemos tocar, papá es acción, determinación,
voluntad, poder y reconocimiento. Por eso, cuando tenemos problemas para
reconocer nuestro valor o nos cuesta empoderarnos para asumir las
riendas de nuestra vida hacia el éxito, es hora de “reconciliarnos con
papá”. Papá es el ancestro que rige nuestra relación con la profesión,
los estudios, el rumbo que tomemos, nuestras acciones.
También
rige los órganos del lado derecho de nuestro cuerpo y el hemisferio
izquierdo encargado de la lógica y el aprendizaje formal. Si notas que
alguna de estas áreas de tu vida está estancada conversa con tu padre,
esté vivo o no, lo hayas conocido o apenas lo recuerdes, lo tengas en
frente o a kilómetros de distancia, deja que tu alma converse con la
suya. Repasa tu relación, la historia que los unió y déjate envolver por
ese misterio inexplicable según el cual una partícula ínfima de ese
hombre se convirtió en lo que eres ahora.
Pudo
haber sido cualquier otro, pero resultó ser él y esa coincidencia
perfecta de tiempo/espacio te dio la vida. Agradece esa bendición y
atrévete a romper patrones.
Nuestro
padre no es nuestra pareja, ni nuestro hijo, ni nuestro depósito de
culpas. Es sólo un hombre con sus circunstancias. Recibe a papá en tu
corazón, siente su presencia protectora y avanza con paso firme porque
no estás solo.
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