En esta navidad no pienses en los que no están ni sufras por ello, porque todo es perfecto asi como es. Tampoco te pongas triste si la pasas solo o si no estás con quien te gustaría. Cambia completamente la dirección de tu conciencia y tan sólo acuérdate de Jesús. Ese ser iluminado que vencio la muerte y que vino a enseñarnos lo que es el verdadero amor, además de recordarnos que somos lo mismo que él.
Haz una meditación enviándole luz a la humanidad y a todas las personas que alguna vez te hicieron daño. Expande tu amor hacia todos y hacia todo. Aprovecha este momento donde la vibración es más fuerte y úsalo al servicio de conectarte profundamente con Dios. Busca su presencia. Pero no lo hagas desde el victimismo o rogándole siempre por algo para ti, ora con alegría y gratitud por todo lo que tienes y pide por aquellos que necesitan más que tú.
Verás entonces como, al salir de tu pequeño yo, sentirás el verdadero sentido de la navidad: la presencia del espíritu de Cristo en forma de amor, paz y gozo en tu corazón.
-- Fernán Makaroff
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