Es raro que un matrimonio sea perfecto, pero en vez de querer divorciarse inmediatamente, es mejor tratar de soportar los inconvenientes y decirse: «Mi marido… para toparme con él, es porque me lo he merecido a causa de mis encarnaciones precedentes, pues hay una justicia en el mundo. Por tanto, debo esforzarme en aceptarlo en esta encarnación, debo aprender, ser mejor». Y de esta forma, en vez de contraer nuevas deudas queriendo liberarse, ustedes borran sus viejas deudas. Mientras que si se portan mal, sin generosidad ni paciencia, la deuda aumentará y se reencontrarán juntos nuevamente en otra encarnación para resolverla quizás de otra manera.
Por consiguiente, vale la pena aceptar esta filosofía para liberarse; porque el marido también puede preguntarse: «¿Por qué entre más de tres mil millones de mujeres en el mundo, justamente di con esta?» Y reflexionando, también él encontrará que no es por casualidad… ¡Había tantas otras! Y no, justo esta, porque a través de esta mujer se hará un trabajo interior gracias al cual desarrollará ciertas cualidades y virtudes. Observen, no se razona de este modo porque uno no ha sido instruido acerca de la reencarnación, de la ley de las causas y las consecuencias y del karma.
Omraam Mikhaël Aïvanhov
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