La amistad es un valor esencial y ocupa
un grado muy alto en nuestra escala hacia la felicidad. Los amigos son
aquellas personas con las que compartimos la vida, los buenos momentos
y, lo que es mejor, los malos, los pésimos, los que nadie está dispuesto
a compartir. Un eslabón insalvable entre nuestro bienestar físico y
mental.
Y, como todo valor indispensable, hay que trabajarla, que cuidarla y mimarla con todas nuestras fuerzas. Porque los beneficios
que nos puede aportar son infinitos. Incluso para nuestra salud, un
buen amigo nos da la energía para seguir luchando, nos hace sonreír, nos
hace sentirnos menos solos en los momentos difíciles y no incita a
compartir los buenos. Cuando tu estado de ánimo es bueno esto se refleja
indudablemente en tu salud. Aun así, si tu salud es delicada, no hay
nada como un amigo cerca, para charlar, reír, estar acompañado,
desahogarte…una terapia imprescindible para cualquier ser humano.
Los beneficios físicos que nos proporciona la amistad no son únicos. Hay también increíbles ventajas psicológicas. Hay infinidad de estudios al respecto, como los de Tom Rath , que asegura en su libro “Amigos vitales; la gente que no puede vivir sin” que si tu amigo tiene buenas costumbre (vida saludable, dieta sana, es deportista…) tú tienes cinco veces más probabilidades de tener ese mismo estilo de vida sana.
El ser humano es un ser sociable y el estar integrado en un grupo hace que sus niveles de felicidad se disparen. Si en tu trabajo tienes verdaderas amistades y no simples compañeros, hace que te impliques más, que tengas menos prisa por dejar la oficina, que disfrutes trabajando, etc. Todo esto repercute también cuando llegas a casa, y vienes feliz después de un placentero día en la oficina con amigos, y la convivencia con la familia es más positiva.
Y es que ya lo dice el refrán: Quien tiene un amigo tiene un tesoro. Así que cuida esa amistad, porque es terapéutica, porque es de lo más influyente en tu vida, en tu salud y en tu bienestar.
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