Siempre va a haber personas que no resuenen contigo o que vean la vida
de modo distinto. Personas con expectativas sobre lo que debes pensar,
decir o hacer. Personas que van a hacerte responsable de sus estados
emocionales aunque apenas te conozcan. Personas que no se centran en
ellas mismas, sino en lo que deben ser y hacer los demás... No te
desequilibres por ello: es lo que aprendieron y no lo saben hacer mejor.
La clave no es convencerlas o
enredarse en su inconsciencia, sino seguir adelante y dejarlas
tranquilas en su propio mundo. Una parte de tu madurez como alma también
consiste en identificar si la persona que tienes delante merece tu
atención. ![]()
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