Cuando logran vivir algunos minutos en la paz total, todas las fuerzas, todas las entidades en ustedes que hasta ese momento no habían tenido la oportunidad de manifestarse, se movilizan y entonces ustedes pueden disponer de ellas. Mientras vivan en el desorden y la agitación, estas fuerzas permanecen paralizadas.
Un virtuoso debe interpretar un fragmento, o un estudiante pasar un examen, o un equilibrista caminar sobre una cuerda: si todas sus energías no están ahí, concentradas y en armonía, el virtuoso dará una nota en falso, el estudiante farfullará y perderá su examen, el equilibrista caerá y se romperá la espalda. En el momento que se introduce una perturbación, una disonancia, todas las fuerzas interiores ceden y se dispersan, y el hombre ya no es apoyado. Ustedes han vivido miles de veces este tipo de experiencia, pero ¿se han detenido acaso para extraer de ello una conclusión más vasta que abarque toda la vida?
Omraam Mikhaël Aïvanhov
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