Esta
mañana Mercury me ha hecho reflexionar y darme cuenta... de esos
instintos viscerales-animales que tenemos también los seres humanos sin
excepción.
No
es la primera vez que ocurre lo acontecido cuando he llegado a casa...
No sé cómo lo hace, porque las ventanas tienen mosquiteras, pero hoy he
llegado a casa, y tras ver que no salía a recibirme, tal y como suele
hacer... me fui a buscarlo...
Mas
al dar el primer paso, veo una pluma de pájaro pequeño en el suelo...
Uhmmmm. Tenía entre sus mandíbulas un gorrión y gruñía, bufaba, cuando
trataba de acercarme... Y ese es su instinto animal de posesión... de
que no me quites lo que es mío... su instinto de caza...
Y
luego, tras distraerlo con otro juguetito, he conseguido coger al pobre
gorrión sin vida, para darle "bendita sepultura"... Y tras ello,
Mercury, ha vuelto a acercarse y hablarme como si nada hubiese pasado...
Moraleja-Lección:
tengo mis luces y mis sombras... Mi Ser, que es la Esencia... mas
también hay dentro de mi esa parte visceral, que actúa por instintos...
que en un momento dado, sin ser consciente de ello, puede reaccionar y
engatusarla parda...
Lo
cual me lleva a la siguiente conclusión: Mercury no puede razonar, ni
controlar sus instintos... actúa como lo que es, un gato-felino... O eso
creo...
Pero
yo tengo la capacidad de observar qué tipo de pensamientos me vienen,
creando las consiguientes emociones, que me hacen actuar... Al menos,
así parece ser.
Negar lo que es evidente, en Mercury o en mi, es sufrir y confrontar algo que está ahí... que necesita ser reconocido.
Mercury
seguirá cazando, como es su naturaleza... y yo... yo, puedo evitar
seguir cazando o ser cazado... porque, se supone, tengo la capacidad de
elegir...
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