Buenos días
a golpe de lunes, ¿Qué tal nos fue este finde tan especial? ¿Hemos triunfado o hemos fracasado en nuestra vida y
propósitos? Pues lo del triunfo y el fracaso es muy relativo, y es lo
que a
continuación vamos a tratar con la idea de esclarecer algunos conceptos
al
respecto, que no se ajustan a las realidades de lo que es la vida y sus
infinitos procesos, según mis apreciaciones.
La
imagen y
concepto del triunfo y el fracaso está bastante estereotipada, alterada y
adaptada a los intereses de unos cuantos, como en muchos
otros casos, se han construido unos moldes a favor y conveniencia de
algunos
frentes sociales y poderes sociales, económicos, sobre todo al consumismo, y ya
tienen estipulado lo que
representa triunfo y fracaso, al triunfador o triunfadora, ya se le ha
asignado
un nivel de estudios, nivel económico, nivel social, las profesiones,
aunque
todas son importantes y necesarias para el funcionar de una sociedad,
solo
algunas pertenecen a la gente triunfadora, y las otras a los
fracasados.
Un
abogado, un político, un representante de Dios (o del diablo), un empresario con mucho poder
económico, un famoso por el motivo que sea, etc., estos perfiles pertenecen según
los cánones sociales, a gente triunfadora, gente importante, la flor y nata de
la sociedad.
Y por otro lado está la persona que barre y limpia las calles de nuestra ciudad, el pastor que está en los montes con sus rebaños, el jornalero del campo, el albañil que pasa gran parte de su vida en un andamio, la señora de la limpieza, el ama de casa, las personas que venden sus productos en el mercadillo, aquel que se ofrece para cualquier trabajo porque tiene que dar de comer a su familia, y muchas otras personas que pertenecen a este perfil, se suele decir que pertenecen al grupo de los no triunfadores, gente insignificante, gente que pasa por el mundo sin dejar huella, viven simplemente, pero ni son triunfadores ni importantes.
Esta influencia social y colectiva, es
lo que se respira en la calle, en algunos colegios, en muchas reuniones, y por
si fuera poco en nuestros hogares, porque como hay un aparato al que le llamamos
televisión, pues las grandes potencias comercializadoras de todo tipo de
productos, y muchas otras cosas que han incluido en la oferta y la demanda,
como valores, nombramientos, títulos, etc. que nunca y bajo ningún motivo o
concepto deberían pertenecer a ningún tipo de mercado, y que son quienes
sostienen económicamente a las cadenas televisivas, nos dicen de continuo
quienes son los triunfadores y los fracasados.
Naturalmente si quieres triunfar
has de hacer o adquirir lo que ellos te dicen, si quieres pertenecer al grupo
de gente importante, lo mismo, pero soltando la pasta, pagando y volviendo a
pagar, u ofreciéndote como chivo expiatorio, o chico o chica para todo lo que
guste mandar o practicar, y si haces todo lo que ellos te indican o imponen, te
darán el título de triunfador y posiblemente el de importante, aunque en el
fondo nos sintamos sucios, emporcados, engañados, y hasta prostituidos.
Pero
contamos con un pergamino que dice que somos triunfadores, porque hemos
cumplido con los mandamientos de la “ley del consumismo” y otros inventos
sociales orientados a clasificar y dividir a la sociedad en grupos, entre lo
que están los triunfadores, los mediocres, los que ni fú, ni fá, y los
fracasados.
Como hoy no me apetece seguir escribiendo, mañana hablaré sobre lo
que yo considero importante, insignificante, triunfo y fracaso.
Por cierto el fracaso no existe, procurad ser güenos y hasta mañana.
Por cierto el fracaso no existe, procurad ser güenos y hasta mañana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario