Hola queridas gentes, ¿Os gustan los placeres de la vida y de la muerte?, pues hoy voy a darle un breve repaso filosófico a mi manera, aunque en otras ocasiones anteriores he versado de forma abundante sobre este tema, pienso que es insuficiente porque casi todas las personas estamos muy polarizadas en dirección al placer pero apenas nadie lo conoce ni valora objetivamente sus efectos.
Para coger la debida orientación respecto al tema en cuestión, hemos de situarnos en lo que en sí, es el principio o fundamento de la vida humana, que aunque es muy repetido y fuera del concepto popular, sigue siendo la necesidad de aprendizaje y capacitación del Ser, es un programa de estudios cuyo principal objetivo es el conocimiento del Amor y la Verdad, y también el conocimiento y control de las energías de todo tipo, que dan lugar a todas las circunstancias y situaciones que cada momento nos presenta el diario vivir.
Tanto nuestra naturaleza física, psíquica y espiritual, como todo lo que nos toca resolver en el diario, contiene vivencias de variada naturaleza y efectos, unos con grandes niveles de dificultad que demandan grandes sacrificios y esfuerzos para su resolución, y otros de naturaleza agradable y placentera que nos traen otra información, y actúa a modo de compensación, son los dos opuestos o extremos de la Vida, el dolor y el placer, o viceversa.
El dolor está presente en nuestra vida desde el principio, pues el proceso del nacimiento afirman que debe de ser muy doloroso, pero la sabia Naturaleza sabe que el dolor sufrido de forma prolongada, posee efectos de agotamiento e inestabilidad y un gran desgaste, y lo compensa con vivencias placenteras para que el conjunto se mantenga en equilibrio.
Al niño los brazos, la ternura y cariño de los padres, sobre todo de la madre, le compensan los efectos dolorosos, y cuando salimos de la niñez igualmente disfrutamos de otras formas de satisfacciones y placeres, que aunque sea por momentos, le dan sabrosura, equilibrio y estabilidad a la propia vida.
El la vida de toda persona, animal, y posiblemente en los vegetales, existen los dos opuestos de forma equilibrada, sobre todo en las primeras etapas de formación espiritual, y no existe la opción de vivir solo lo que resulta placentero, y aislar la parte dolorosa que como compensación le corresponde, y que contiene enseñanzas y experimentaciones incluidas en los programas de aprendizaje y capacitación.
Sería comparable como si quisiéramos que siempre fuera de día, y que la noche desapareciera, o al revés, es como si yo quiero tener un bastón, o una regla, o algo con forma longitudinal con un solo extremo, es como si no aceptamos el “arriba” y el “abajo”, y solo quisiéramos uno sin el otro, la luz y la oscuridad, el amor y el desamor, la alegría y la tristeza, etc., etc.
A muchas de las personas solo nos gusta lo placentero, y procuramos por todos los medios al alcance, esquivar o echar hacia otro sitio la parte de inconveniente o dolorosa que le corresponde, solo aceptamos el placer y más placer, y llega un momento en que sin darnos cuenta somos adictos al mismo, pero eso no quiere decir que podamos separar lo uno de lo otro, porque partiendo de un punto central, en la medida que nos alejamos en dirección a lo placentero, sin aceptar la parte compensadora que le corresponde, se van creando circunstancias y situaciones productoras de dolor y sufrimientos que irremediablemente hay que vivirlas o solventarlas.
Un ejemplo de lo que acabo de exponer es, que si solo comemos de lo que nos proporciona placer, y lo que no nos gusta no lo comemos, todas las partes de nuestro organismo que necesitan lo que no nos gusta, al no recibir el alimento enfermarán, y cuando enferman nos lo tienen que comunicar con trastornos, inconvenientes y posiblemente dolor, si solo nos interesa el placer, desembocamos en el mar del dolor, hay que aceptar y resolver todo lo que la propia vida nos presenta en cada momento.
A toda persona que solo le interesan sus placeres, termina aislada de la familia, de la sociedad, y de sí misma, porque está obrando en contra del equilibrio y de su propia naturaleza.
Tampoco es inteligente buscar o perseguir el dolor y el sufrimiento, ambos vienen sin necesidad de llamarlos, e incluso cuando se presenten en nuestras vidas, es inteligente y necesario el aceptarlos y averiguar cual es la causa de su visita, pero en cuanto podamos salir del estado de dolor o sufrimiento hay que hacerlo, porque aunque en mucha menos proporción, también existen personas adictas al dolor y sufrimiento.
Hay por ahí alguna forma religiosa que predica que este mundo es un valle de lágrimas, yo pienso lo contrario, que es un mundo maravilloso, una escuela maravillosa donde el placer y el dolor, son como el vaivén de la cuna que nos mece en el sueño de la Vida. Y por hoy nada más. Saludos.
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