Hemos
adulterado el significado de “amor”. Lo hemos llenado de
perfeccionismos, de idealizaciones, de características concretas e
indispensables… Pero amor es amor. AMOR. Y para este amor con mayúsculas
no hay tantas condiciones. Ni tanta perfección ideal. Ni tanto “debe
ser así”. No. Es amor, simplemente. Conexión. Unión. Resonancia… De
hecho, el verdadero amor no entiende de perfeccionismos, puesto que se
basa en esa conexión. En la mirada entre almas. En el aquí y ahora. Lo
demás es mente, y ego, y características “necesarias” para los anhelos
que no vienen del corazón…
No
existe la persona perfecta. Existe el AMOR. Y desde ese amor, dos se
convierten en uno espiritualmente y se produce una fusión. Y si no, no
es amor. Es cualquier otra cosa, pero no amor. Es atracción física tal
vez, pero no amor. Es solo sexo, quizá, pero no amor. Es solo aparentar y
figurar, pero no amor… Cuando hay amor, hay algo profundo que solo
sienten ellos dos. Y que une, y cohesiona, y libera, y equilibra, y
conecta… Y que nace del interior. Así que cuidado con todas esas falsas
definiciones mediáticas y “youtubers” de amor, porque AMOR es alma y es
con mayúsculas. AMOR es paz y corazón. Lo demás es superficie, y
autoengaño, y pasar el rato, para olvidarse momentáneamente de la
soledad y el temor. No lo compres. No lo creas. Ve a tu interior.
Conecta con tu alma. Descúbrelo en tu interior para poder compartirlo
luego con la persona que también sepa ver más allá de la superficie, el
“ideal”, la fantasía y la perfección. 

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