Hola queridas gentes, hoy me apetece daros los buenos días a mi estilo preferido, es decir, contando alguna historia o intentando esclarecer conceptos de nuestro día a día.
Y una de las historias que conforman algunas páginas del libro de mi vida, es que he padecido mucho estrés.
Durante mucho tiempo estuve intentando quitarle tiempo al tiempo, hacer lo máximo en el mínimo tiempo, y de hecho lo conseguí porque muchos días de mi etapa laboral, para las doce del medio día tenía todo el trabajo hecho, y este afán de reducir el tiempo de ejecución de las cosas lo extendí a todos los terrenos, con lo cual iba casi siempre con mucha prisa y a gran velocidad.
Y como todo lo que traspasa los límites de las pautas establecidas por Mamá Naturaleza, al final siempre se nos presenta su factura, pues yo he pagado muchas facturas y la mayor parte de ellas innecesarias pero con perjuicios para la salud, económicos y ha devaluado la calidad de algunas de mis actuaciones.
Lo mas grave del tema es que todo lo que se ejerce durante largo tiempo, pasa a formar parte de nuestros automatismos, y después actuamos de esa forma y manera como algo completamente normal y sin darnos cuenta de que estamos acelerando los procesos de ejecución, y llevando al límite nuestras capacidades y resistencia.
Cuando contamos con juventud y mucha energía todo se soporta medianamente bien, pero cuando entramos en etapas en las que necesitamos de la paz y tranquilidad, se convierte en un problema que genera muchas tensiones, bloqueos, puede que ansiedad y algunos otros inconvenientes, el programa automático nos imprime velocidad y rapidez, pero ya no contamos con los reflejos, destreza, capacidad de esfuerzo, resistencia, emotividad, energía, etc.
Pero los automatismos son difíciles de controlar y eliminar, y es una de las tareas que en estos tiempos estoy intentando llevar a cabo, el pasar de una actividad un tanto acelerada y afectada por los automatismos, a otra consciente y adaptada a mi actual realidad y condición.
En el día de ayer conseguí buenos resultados, desde por la mañana me propuse firmemente practicar lo que yo le llamo “operación tranquilo” que se trata de realizar la actividad despacio, tranquilo, relajado y con el máximo de control, no lo conseguí al cien por cien, pero estoy muy satisfecho con los resultados, porque realice mucha actividad y apenas me sentí cansado, hoy me siento con ilusión de seguir practicando la “operación tranquilo” para que mis actuaciones cuenten con la calidad que le otorga el dedicarle el tiempo justo y necesario, y la atención y cariño que toda obra demanda o necesita.
Y esta es mi pequeña historia de esta mañana, os invito a la reflexión acerca de estos conceptos, y os recuerdo el dicho: "el mejor estado no es el estar enamorado, es estar tranquilo" un saludo y mucha tranquilidad.
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