miércoles, 31 de julio de 2024

DESTINO LA TIERRA, MUNDO DE EXPIACIÓN Y PRUEBAS (Por Angeles Calatayud)

 

En este vídeo nos explican los espíritus evolucionados, el porque de las muertes prematuras, en niños y jóvenes y el porque de las vicisitudes de la vida.
Las vicisitudes de la vida son de dos clases, o si se quiere, tienen dos orígenes muy diferentes que conviene distinguir: las unas tienen la causa en la vida presente, y las otras fuera de esta vida, (en vidas pasadas).
No debe creerse que todo sufrimiento en la tierra sea necesariamente indicio de una falta determinada; a menudo son simples pruebas elegidas por el espíritu para acabar su purificación y activar su adelantamiento.
Así es que la expiación sirve siempre de pruebas, pero la prueba no es siempre una expiación; pruebas o expiaciones son siempre señales de una inferioridad relativa, porque el que es perfecto no tiene necesidad de ser probado. Un espíritu puede, pues, haber adquirido cierto grado de elevación, pero queriendo aún adelantar más, solicita una misión, una tarea que cumplir, por lo que será tanto más recompensado si sale victorioso, cuanto más penosa haya sido la lucha.
Tales son, especialmente, esas personas de instintos naturalmente buenos, de alma elevada, de nobles sentimientos innatos, que parece que nada trajeron de malo de su existencia precedente, y que sufren con una resignación muy cristiana los más grandes dolores, pidiendo a Dios sobrellevarlos sin murmurar. Por el contrario, se pueden considerar como expiaciones las aflicciones que excitan la murmuración y conducen al hombre a rebelarse contra Dios.
El sufrimiento que no excita murmuraciones, sin duda puede ser una expiación; pero más bien indica que ha sido escogido voluntariamente y no impuesto, y la prueba de una fuerte resolución es señal de progreso.
Pérdida de las personas queridas. - Muertes prematuras.
Cuando la muerte viene a segar en vuestras familias llevándose sin contemplación a los jóvenes antes que a los viejos, decís muchas veces: "Dios no es justo, puesto que sacrifica al fuerte y lleno de esperanza, para conservar a los que han vivido muchos años llenos de desengaños; puesto que se lleva a los que son útiles y deja a los que no sirven para nada; puesto que destroza el corazón de una madre, privándole de la inocente criatura que constituye toda su alegría". Humanos, en este caso es cuando debéis elevaros por encima de las pequeñeces de la vida terrestre para comprender que el bien está muchas veces en donde vosotros creéis ver la ciega fatalidad del destino. ¿Por qué medís la justicia divina por el valor de la vuestra? ¿Podéis pensar que Dios quiera por un simple capricho, imponeros penas crueles? Nada se hace sin un fin inteligible, y cualquier cosa que suceda, todas tienen su razón de ser.
Si muere un hombre de bien que tiene por vecino a un perverso, os apresuráis a decir: "Mucho mejor hubiera sido que se hubiese muerto éste". Os engañáis mucho, porque el que se va, concluyó su tarea, y el que queda, puede muy bien ser que aun no la haya empezado.
¿Por qué quisiérais, pues, que el malo no tuviese tiempo de acabarla, y que el otro quedase estacionado en la tierra? ¿Qué diríais del preso que hubiese concluído su condena y se le retuviera en la cárcel mientras se diese libertad al que no la hubiere concluído? Sabed, pues, que la verdadera libertad consiste en desprenderse de los lazos del cuerpo, y que tanto tiempo como estéis en la tierra estáis en el cautiverio.
Acostumbráos a no vituperar lo que vosotros no podéis comprender, y creed que Dios es justo en todas las cosas; muchas veces lo que os parece un mal, es un bien; pero vuestras facultades son tan limitadas, que el conjunto de lo grande se substrae a vuestros sentidos obtusos.
Esforzáos en salir con el pensamiento de vuestra estrecha esfera, y a medida que os elevéis, la importancia de la vida material disminuirá a vuestros ojos, porque sólo os parecerá un incidente de la duración infinita de vuestra existencia espiritual, la sola verdadera existencia.

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