Viene de la 3ª parte. Lo hasta ahora expuesto en las partes 1ª, 2ª y 3ª, en realidad tiene poco de divertido, y a simple vista parece que apenas guarda relación con el tema que nos ocupa, pero en la vida todo está relacionado entre sí, si la diversión es auténtica, estará encuadrada dentro del marco espiritual, y sin obrar en perjuicio de nada ni nadie, y sobre todo en concordancia con la naturaleza y sus leyes, si para divertirnos tenemos que violar las Leyes Espirituales y las de la propia naturaleza, ese tipo de diversión no interesa, porque cuenta con una factura de grandes proporciones a pagar.
La diversión auténtica es gratuita, parte de lo sencillo, de la sabia y natural ingenuidad, es desinteresada, es aceptación, porque si no aceptas el momento presente con todo su contenido, no es divertido, es desenfado, es cariño en acción, es la manifestación de un Ser que sabe transformar en algo divertido cualquier evento o circunstancia sin que disminuya su eficacia ni la calidad y garantía de sus actuaciones, la diversión auténtica es un bálsamo que ayuda en la curación de las lesiones y heridas del Alma, la diversión mal entendida y mal practicada, es causa y origen de todo tipo de perturbaciones, enfermedades, dolor y sufrimientos indescriptibles.
En los tiempos de lo romanos, había quien se divertía viendo como los gladiadores se mataban sin mas motivo que el de satisfacer los morbosos y aberrantes caprichos de los que entendían que para divertirse valía todo, y también viendo como los leones se comían a los cristianos y esclavos, aquí tenemos un ejemplo que nos demuestra con claridad, hasta donde nos puede conducir las formas inadecuadas de intento de diversión.
La diversión forma parte de la Naturaleza, y cuenta con su parte espiritual y anímica, que es la que controla que al practicarla no se dañe o perjudique a nada ni a nadie, si se la quitamos o ignoramos, no cuenta con el control y protección que establece los límites, y mas allá de los límites de su correcto uso, puede degenerar en cualquier cosa, incluyendo lo más aberrante que se pueda imaginar.
¡Divertámonos!, Que es muy sano, pero hagámoslo sin lastimar ni perjudicar, con delicadeza y sin faltar el respeto a nadie, y digo esto porque existe una vieja y mala costumbre, que consiste en divertirse a costa de las faltas y defectos de los demás, pero claro, solo resulta divertido cuando somos nosotros quienes nos reímos de los defectos de los demás, si alguien se ríe de los nuestros, resulta molesto e improcedente en vez de divertido. ¡Cosas de humanos! Los animales, a los que consideramos inferiores, no practican estos deportes tan rastreros.
Aunque no es imprescindible, si sería beneficioso la activación de nuestro sentido del humor, y hacer de cada momento de nuestra existencia, un evento divertido, o por lo menos dándole a cada idea, cada pensamiento, sentimiento o acción, ese toque de desenfado, gracia y salero, que hará posible que todo resulte mas bello, atractivo y digerible.
Hay personas que suelen decir: Yo es que no tengo gracia ni simpatía, y yo le digo a esas personas, que el humor, la gracia, la simpatía etc., están en todas las personas, lo que pasa es que quien nunca lo ejerce, lo tiene como esencia o posibilidad, y quien lo ejerce lo tiene en potencia y lo usa para aderezar cada una de sus actuaciones.
Cuando deseemos o nos apetezca divertirnos, no es necesario el acudir a un lugar concreto, ni mucho menos el consumir productos para hacer callar a nuestra conciencia, o desvirtuar nuestra realidad, la diversión auténtica es la consecuencia de una condición y disposición interna, que nos otorga el privilegio de hacer que todo pueda ser divertido, hay personas que se divierten con su familia, amigos, solos, en el trabajo, en casa, etc., hasta en el evento mas triste saben dar ese toque de humor que lo suaviza y lo hace mas llevadero.
No hagamos cosas raras, ni consumamos drogas ni otros productos para divertirnos, la diversión es muy sencilla y bonita, y cien por cien natural, solo así endulzará nuestro paladar sin pasarnos factura, y como siempre suelo decir, todo lo expuesto solo son las ideas de un humano más, no tienen porque coincidir con las tuyas esto lo dice ese tal: José Miranda. Saludos y hasta siempre por los siglos de los siglos, porque os recuerdo que soy "eterno".
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