lunes, 22 de julio de 2024

SOBRE MI RELACIÓN CON DIOS (Por José Miranda)

 

  Hola gente, ¿Que tal el día, alegres y contentos?, ¿O con un poco de todo?, sea como sea todo esta bien, los estados de ánimo vienen y van, y muchas de las veces, sin que tenga que ocurrir algo en especial, así somos la mayoría de los humanos, y así nos tenemos que aceptar y querernos.
 
Yo hoy me siento un tanto misterioso, tanto es así que me apetece hablar de Dios, yo no soy católico, ni protestante, ni pertenezco a ninguna congregación de tipo religioso, pero allá en lo mas profundo e íntimo de mi mismo (según se baja a la izquierda) siento que hay algo que no se como explicar, una conexión con una Energía Inteligente y Amorosa imposible de definir de forma precisa, ni tampoco se de donde viene ni adonde se dirige, es algo así como si el amor del padre y la madre se mezclaran y se pudieran vivir en un solo sentir, y el vivir esta experiencia te proporciona una especie de dicha y seguridad, que despeja cualquier tipo de duda de su existencia, por eso yo no soy un creyente, soy testigo vivencial de la existencia de Esa Energía Amor-inteligencia, que está presente en la esencia de todo lo que conforma la Creación, y que de forma mas o menos consciente, todos experimentamos alguna vez, por eso allá en el fondo de todas las personas, hay una constancia, que en los momentos en los que nos quedamos sin recursos para salir de una situación o circunstancia, solemos decir, asta los que son ateos, si en verdad existe un Dios, ayúdame en esta situación.
 
Nuestra conciencia, mas allá de lo mental y psicológico, sabe que no estamos solos en ningún lugar o situación en el tiempo y el espacio.
 
Ya he dicho en algún escrito, que nuestro cuerpo es hijo de mujer y hombre y de este mundo o planeta, por eso esta adaptado a las condiciones del mismo, y nos proporciona la posibilidad de manifestación y actuación para asistir a la escuela de aprendizaje y capacitación a través de los ciclos de vida física.
 
Y como Seres Espirituales (nuestra alma y espíritu), somos hijos de Dios, o como cada cual le quiera llamar, nuestra naturaleza es energía imperecedera de gran sutileza y no nos afectan las leyes por las que se rigen los mundos físicos, estamos mas allá del nacimiento y la muerte, y del espacio tiempo, pertenecemos a lo in-manifestado y también a la "eternidad".
 
Esto suena a cuentos de hadas, fantasía o algo así, pero es la mejor forma de expresar que se me ocurre la íntima vinculación y relación que existe entre yo y mi Dios. Ya sabéis algo más de mi. Saludos y hasta otra.

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