Viene de la 2ª parte. El
aceptar una realidad no implica que no intentemos mejorar cualquier condición
o característica de la misma, en la vida todo es movimiento y avance hacia
estados de perfección, y por tanto, todo necesita conservación, actualización y
mejora dentro de las posibilidades, pero primero de todo, la aceptación.
Yo
me acepto con todo lo que poseo, me quiero mucho porque soy lo mas próximo a mi
mismo y me presto mucha atención para así poder conocerme en profundidad y poder establecer buenas relaciones con migo mismo.
Observo
que ante algunas circunstancias contradictorias a mis gustos y preferencias, me
enojo o reacciono con mal carácter, etc., sin duda que algo aprendí de forma
incorrecta, porque la luz de mi razón me informa que la estabilidad emocional y
del carácter no debe depender de que todo coincida con mis gustos y
preferencias.
Al
ser humano se le otorgaron las capacidades de pensar, sentir, discernir,
comprender, elaborar conceptos y sobre todo la de adaptarse a las
circunstancias por imprevisibles que estas sean.
Las
circunstancias y eventos son como son, no poseen cualidades, no se van a
adaptar a cada una de las personas con lo distintas que somos, somos nosotros a
quien nos toca adaptarnos a las circunstancias y eventos y con el uso correcto
de nuestras capacidades, hacer el mayor bien de cada situación, evento etc.,
aceptándola en principio y efectuando sobre ella las modificaciones o labores
que contribuyan al mejor resultado.
La
propia vida en sí, es un caminar a través de los procesos de evolución y
progreso, haciendo uso de nuestro libre albedrío y capacidades, en cada momento
elegimos con nuestro actuar la dirección y rumbo de nuestro destino, y esta
realidad nos demuestra con claridad y sin lugar a dudas, que todo cuanto existe
en nuestra propia vida, es el resultado de nuestra obra de pensamiento,
sentimiento y acción, es elección nuestra, luego el no aceptarla seria un error que conduce a la confusión,
desánimo, parálisis y malas relaciones.
De
instante en instante estamos actuando y resolviendo algo en relación a nuestra
querida vida, del acierto o desacierto de nuestra actuación, depende el
resultado, y el resultado es la cosecha que obtenemos, tanto en experiencia,
conocimiento, posibles, etc., por esta razón, insisto, aceptemos todo cuanto
poseemos, y si por fuera vemos algo que nos parece mejor, no es motivo para no
valorar lo nuestro, y mucho menos menospreciarlo, aprendamos y conquistemos las
artes y secretos de su elaboración, y a partir de ahí será una conquista mas y
complemento de lo que poseíamos, pero aceptemos y amemos lo que poseemos, es el
resultado de nuestro sudor con sus triunfos y sus fracasos.
En
numerosas ocasiones apreciamos que algunos de los resultados de nuestras
actuaciones, dejan mucho que desear, que cabe mucha mejora, pero primero lo
aceptamos, y después estudiaremos donde y en qué podemos mejorar y en que
medida podemos efectuar modificaciones de mejora sobre lo realizado, y nuevamente
aceptaremos con respeto y cariño los nuevos resultados, y por supuesto
manteniendo siempre en alza el afán de mejora en general.
Insisto
en la importancia tan relevante que todo tipo de relaciones tiene en relación a
nuestra querida vida, todo cuanto hagamos a favor de mejora de las mismas es
sin duda la mejor inversión.
Y
por supuesto que el pilar central que sostiene la mayor parte de la estructura
de todas las relaciones es, o debería de ser el AMOR con mayúscula, ese Amor sentido en el
corazón y realizado en la práctica del bien desinteresado y sin distinción ni
discriminación .
Si
una persona a la que amamos nos insulta, posiblemente no se lo tomaremos en
cuenta, se suele decir “ tendría un mal momento” en el fondo es buena gente,
pero si nos insulta alguien a quien no amamos la reacción puede ser diferente,
el amor actúa siempre como benefactor y atenuante a la hora de emitir un
veredicto y por tanto contribuye de forma favorable tanto a la hora de
establecer nuevas relaciones como de mantenerlas.
Resumiendo
todo lo dicho, nos queda claro que nuestra calidad de vida depende en gran
manera de la calidad y cantidad de nuestras relaciones, por buenas que estas
sean siempre se puede mejorar. ¡Animo! Aceptemos lo que tenemos y pongámonos a
trabajar para obtener el mejor resultado.
A
la hora de establecer y conservar una relación con otra persona cuenta mucho el
nivel de afinidad que exista entre ambos, entre personas con características,
gustos, tendencias, culturas, etc, distintas o muy desiguales se torna muy
difícil el establecer y mantener una buena y amplia relación, en estos casos
hay que recurrir al respeto por las diferencias ajenas.
Y otra idea que ayuda
mucho es apreciar lo conveniente que resulta poder observar la VIDA desde una perspectiva
completamente diferente de la nuestra, recordemos que cada una de las personas
poseemos una porción en exclusiva de la Gran Verdad Universal, pues nuestras cualidades,
facultades y demás nos sitúan en un ángulo de observación diferente el resto, y
a través del intercambio de información y conocimientos podemos llegar a saber
cómo se aprecia el mundo desde el ángulo de visión ajeno, pero repito que en
estos casos las relaciones se tornan más difíciles según el grado de
incompatibilidad.
Es
normal que las relaciones humanas a lo largo del tiempo mejoren o empeoren,
pues hoy conocemos a una persono que en principio nos da buena impresión y nos
apetece establecer una relación, pero poco a poco nos damos cuenta de que su
caminar por la vida la conduce por senderos opuestos o muy diferentes a los
nuestros y que nuestra ética, moral, etc, no los aprueba, sin duda que esta
relación tiende a ir a menos o a extinguirse, ya comentábamos al principio que
es conveniente seleccionar un poquito las relaciones, por supuesto sin
menospreciar a nadie, pero estamos en nuestro derecho de acercarnos allí donde
nos sintamos mas agustito, y que si aprendemos algo, que sea mas o menos
coherente con nuestros criterios.
Un
buen detalle a tener en cuenta a la hora del mantenimiento de una relación es
tener en cuenta los cambios del carácter y emocionales, se puede ser muy buena
persona y al mismo tiempo padecer de inestabilidad emocional, moral, etc, la
tolerancia y comprensión en estos casos nos serán de gran utilidad.
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