La necesidad de que una relación sea "para siempre" o "por la eternidad" implica control y miedo, la mayoría de las veces inconscientes, aunque en apariencia aparezcan revestidos de "amor". Hazte esta pregunta: ¿por qué necesitas que eso sea para siempre? ¿Tiene que ser obligatoriamente así? ¿Te han enseñado que ha de ser así? ¿Crees que si no es así no serás feliz o "fracasarás"? ¿Qué ocurriría si no fuera para siempre? ¿Qué expectativas tienes puestas en ese "para siempre" y qué apegos, resistencias y miedos profundos estás generando con ello? ¿Eres consciente de que la vida es cambio y evolución? ¿Eres consciente de que lo que hoy te parece de un color mañana puede serlo de otro? ¿Es amor o es únicamente miedo y apego?
La mayoría de las veces es miedo y apego. "Contrato". Apariencia. Convención y conveniencia... Todo está en constante movimiento. Y todo puede terminar en cualquier momento. Cuando lo reconoces, paradójicamente, sí surge un amor mucho más auténtico, mucho más esencial. Vives el presente. No "posees" al otro, sino que compartes y disfrutas cada instante con él. No te "hipotecas" a la otra persona como si de ella dependiera tu vida. Eres libre y el otro es libre. Seguramente, a tus patrones posesivos y de apego (revestidos de "amor") no les gusta escuchar esto (lo cual significa que los tienes muy arraigados)... Toma conciencia de ello. El otro es libre. Y tú también. Solo estáis compartiendo. Todo puede acabar dentro de cinco minutos. Ahí está la magia del amor, de la vida, de la impermanencia...
Si realmente os amáis desde el alma, vuestra relación no tendrá por qué durar para siempre. Vuestro amor estará por encima de que vuestros cuerpos compartan un hogar de por vida. Si la voluntad de compartir termina, desearéis lo mejor para el otro. Seréis coherentes. Y continuaréis el camino, libres. Tan libres como siempre. Eso es AMOR. Y tal vez llegue después otra nueva persona para compartir, para amar en libertad... Y tal vez esta sí se quede para siempre, pero no desde la obligación, sino desde la elección mutua en cada momento. Desde la espontaneidad. Desde ese AMOR con mayúsculas, no limitado por las expectativas y por las creencias. Un AMOR presente, no futuro y aferrado a miles de "deberías", contratos y condiciones. Un AMOR que fluye, que no encarcela. Que ama más que teme y que comparte más que exige. Un AMOR real.
.
Javier López Alhambra
No hay comentarios:
Publicar un comentario