sábado, 24 de agosto de 2024

OCUPACIONES Y MISIONES DE LOS ESPÍRITUS (Por Jose Luis Martin)

 

Las ocupaciones y misiones de los Espíritus son acorde a su progreso, pero siempre tienen como objetivo el bien.
Como Espíritus y como hombres, se les brinda la oportunidad de colaborar en el progreso de la humanidad .Hay Espíritus que son ociosos y que solo viven para si mismos; tarde o temprano les pesa, y el deseo de ser feliz los hace realizar alguna actividad en la cual progresan.
Los Espíritus inferiores e imperfectos también desempeñan tareas o funciones en el universo. Hay tantas clases de misiones como especie de intereses.
En lo referente a éste mundo, los Espíritus tienen ocupaciones según el grado de superioridad o inferioridad que posean.
Los que son superiores disponen de la facultad de ver más detalles y solo en la medida en que vean útil el progreso.
La vida espiritista es una ocupación continua, pero nada penosa como en la Tierra, porque no existe cansancio corporal ni necesidades.
Hay misiones personales de gran importancia como ser: la paternidad y la maternidad, por su responsabilidad de educar con respecto al futuro.
Las ocupaciones de los espíritus son incesantes (porque su pensamiento esta siempre activo) porque ellos viven con el pensamiento.
En general, se reconoce que un hombre tiene un determinada misión en la Tierra, por las grandes cosas que realiza, por los progresos hacia los que conduce a sus semejantes.
La misión que tiene un conquistador, que solo tienen como meta satisfacer su ambición, Dios lo permite, por ser un instrumento para el cumplimiento de sus designios, que a veces es un medio de hacer avanzar a un pueblo más rápido.
Los Espíritus encarnados tienen ocupaciones inherentes a su existencia corporal. En estado errante o desmaterialización, esas ocupaciones son proporcionales a su grado de progreso.
Unos recorren los mundos, se instruyen y se preparan para una nueva encarnación. Otros más adelantados se ocupan del progreso, dirigiendo los acontecimientos y sugiriendo pensamientos propicios, asisten a los hombres de genio que concurren al adelanto de la humanidad. Otros encarnan en una misión de progreso. Otros toman bajo su tutela a los individuos, familias, colectividades, ciudades, y los pueblos de los que son ángeles guardianes, genios, protectores, y Espíritus familiares. Otros, en fin, presiden los fenómenos de la naturaleza, cuyos agentes directos son.
Los Espíritus vulgares se mezclan en nuestras ocupaciones y diversiones.
Los Espíritu impuros o imperfectos esperan, entre sufrimientos y angustias, el momento en que a Dios le plazca proporcionarles los medios de avanzar. Si hacen el mal, es por despecho del bien que no pueden aún gozar.
( Texto aportado por Lídia Gómez )

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