¡Hola! Amigo lector, ¿Qué opinas tú del significado de
estos dos términos a los que nos vamos a referir?, de seguro que te
habrán
hablado de ellos, y hasta es posible que te hayan prometido una plaza en
esa supuesta gloria a cambio del cumplimiento de unas normas, unos pagos y que
creas en lo que te digan si o si,
pues casi todas las formas religiosas ofrecen dicha plaza en el cielo o
gloria
eternamente a cambio de que cumplas sus normas, preceptos y
obligaciones, de lo
contrario te dicen que te desvías del camino y tus pasos te conducirán
al infierno,
donde hay un Ser muy malo que es el jefe, y con un tenedor muy grande te obligará a
pasar por
el fuego, etc., etc., y si te niegas te pinchará en el trasero.
El supuesto atractivo de esa gloria según la pintan, y el miedo al infierno, hacen
posible que un numero muy elevado de personas se afilien a aquella o a la otra
formación religiosa, cumplen “religiosamente” con lo que le exigen, y de esta
forma se sienten tranquilos, porque en teoría, le aseguran esa estancia pera toda
la eternidad en el cielo o gloria, y por lo tanto deja de ser candidato al infierno.
Yo nunca me creí el cuento, siempre
anduve muy interesado en la búsqueda de nuevos conceptos, y escuché a
muchos representantes de variadas formas y asociaciones “religiosas” casi todas aseguran estar en posesión de la única y exclusiva
verdad, y confieso que ninguna daba
respuestas satisfactorias y coherentes a mis incógnitas e inquietantes
preguntas, las respuestas eran siempre: según el escrito aquél, según lo
que
dijo aquel otro en tiempos remotos, según el profeta tal, y si la
pregunta era muy atrevida o dura,
siempre les quedaba el recurso de decir que eso pertenecía al terreno de
los
grandes y sagrados misterios, y no se podía explicar en términos
humanos.
Como yo soy un inconformista por naturaleza, empecé a
hacer mis propias investigaciones sin miedo al infierno ni adicción a la
gloria, como me daba igual me lancé a conseguir información y conceptos libres de miedos,
ataduras, cargas, promesas y demás condicionantes, y el resultado de esta larga
tarea que mucho tiempo me llevó es lo que estoy exponiendo de forma muy extendida, porque así lo creo y a mi me consta.
Pero antes de entrar en materia, quiero dejar bien claro,
que todo lo que conforma este escrito y los otros que continuarán, solo es la opinión actual que una
persona tiene respecto el tema en cuestión, y digo actual, porque si de algo estoy
seguro, es que conoceré nuevos conceptos que ampliarán y mejorarán lo conocido y expuesto.
Todo conocimiento es gradual e ilimitado, puesto que en
toda la creación se producen cambios continuos que conducen a estados y niveles
más completos y perfectos, y en cada momento se incorporan nuevas formas de conocimiento en todas direcciones.
Si a ti te vale y satisface tu opinión sobre este tema o
cualquier otro, no te dejes influenciar por nada ni por nadie, ni intentes hacer cambios en contra de
tus gustos y criterios, porque dejarás de ser tú mismo, para intentar ser lo
que ni te gusta ni te apetece, si alguien intenta convencerte de que estas en
el error, escuchalo y compruébalo, y en tanto no estés seguro de que es cierto,
y que deseas salir del mismo, no empieces a efectuar cambios en tu vida.
En este mundo
abundan en cantidades industriales las filosofías, ideas, conceptos, normas y
demás familia, y en su mayoría esta todo diseñado según los intereses de algo o
de alguien, sin que importe demasiado los intereses ajenos y el bien común, por
eso es conveniente estar atentos a nuestra vida, saber de antemano que apenas
nadie da algo a cambio de nada, y por eso antes de aceptar algo es conveniente
conocer en principio su dirección, a donde nos conduce, propósito, si nos interesa, y después el precio, porque muchas de las propuestas es a cambio de nuestra libertad para ser nosotros mismos.
Y dicho lo dicho hablemos primero de la gloria o el "cielo famoso" que resulta
más atractivo y apetecible.
La palabra en sí expresa o da a entender, lugar donde
reina el Amor, la Paz,
Armonía, Fraternidad, etc., pero en realidad cada cuál poseemos nuestra idea y
diseño particular de la misma, o dicho de forma más clara, nuestra “gloria o cielo
particular”.
Yo he comentado este tema con bastantes personas de diferentes culturas y nivel social, y he podido
comprobar que no hay dos personas que la vean y conceptúen de forma igual, y si
nos observamos a nosotros mismos comprobaremos que es de
lo mas evidente.
Muchas veces oí decir, “y cuando lo hice me sentí en la
gloria”, “aquello me supo a gloria”, “estaba tan cansado que en cama me sentí
en la gloria”, etc.
Si degustamos algo afín a nuestro paladar nos sabe a gloria, y si el mismo
producto lo degusta otra persona con paladar diferente, ya no le sabe a gloria.
Si estamos viendo el partido y gana nuestro equipo
favorito, la victoria nos sabe a gloria, pero si la persona que tenemos al lado es del
equipo contrario, el resultado siendo el mismo le sabe amargo.
Cada cuál nos sentimos en la gloria participando y
practicando aquello que nos gusta y nos produce satisfacción, placer, etc.
Hay quien se siente feliz y realizado en su trabajo, y hay
quien es alérgico al trabajo y solo se siente feliz entregado al ocio, y
también hay quien sabe llevar un equilibrio entre ambas actividades, cada uno
de nuestros supuestos cuando piensa en la gloria, piensa en algo diferente, y
puede que opuesto, en lo que le gusta o satisface.
Cada cual vemos la gloria en aquello a lo que estamos
adaptados y nos satisface, la persona que siempre vivió en la tranquilidad del
campo sin ruidos, atascos etc., si de pronto la llevas a la gran ciudad, al no
estar adaptada se siente muy incómoda y puede llegar incluso a enfermar, y en
el caso contrario igual.
La persona de paz se siente bien en lugares donde reina la
armonía, el equilibrio y actividades de naturaleza suave, delicada, pacífica,
etc., y la persona violenta se encuentra en su salsa en lugares donde reine el
conflicto, guerras, quimeras y allí donde las actividades tengan relación con
dicha violencia.
Si el violento llega a un lugar de paz, se encuentra
incomprendido y rechazado, y sus actos de carácter violento, quebrantan la paz
del lugar y de sus habitantes, y si el pacífico entra en zona violenta, se sentirá en el
infierno.
Nos queda claro que un mismo lugar para unos puede
significar la gloria y para otros el infierno, todo depende de cómo es la
persona en pensamiento, sentimiento, actitud, costumbres, etc.
Y esto nos demuestra que la gloria y el infierno no es
algo que exista de nosotros hacia fuera, sino que tiene lugar y origen dentro
de nosotros mismos, en la sociedad podemos observar que existen personas con
gran capacidad para dar solución a circunstancias y situaciones con grandes
niveles de dificultad, sin crear problemas ni conflictos, ni perder su alegría
y buen humor, estas personas, pase lo que pase, se sienten casi siempre el la
gloria, viven felices y en plenitud, sin que las circunstancias del diario
vivir, por adversas que sean, influyan demasiado en su estado de ánimo,
comprenden el porque de todo, lo aceptan y aplican la mejor opción dentro de
las posibilidades, estas personas llevan la gloria dentro.
Y también observamos que existen personas que por bien que
le vengan las cosas, siempre les falta algo, siempre hay algo que esta mal, y
el conflicto es inevitable, y la felicidad se torna imposible, dicen que este
mundo es un despropósito, que todo esta mal, que todos somos muy malos, etc., este
tipo de personas portan el infierno dentro, y vallan donde vallan, y hagan lo
que hagan, no dejan de vivir sus efectos, o sea, ya están en el infierno.
Cuando hablamos de gloria o infierno, nos estamos
refiriendo a dos extremos de una misma cosa, pero los extremos de algo no es el
“todo” de ese algo, existe la aproximación, el término medio, la inclinación,
etc.
Y para nada estoy de acuerdo del dicho popular de “o estás
con migo, o estás en contra de mí”, en muchísimas ocasiones no estamos de acuerdo con el
actuar de alguien, pero lo respetamos, y comprendemos que este es un mundo de
diversidad y tiene que haber de todo, y que no hay dos personas iguales, por
tanto sus comportamientos tampoco pueden ser iguales, de modo que “no estamos
con ella, pero tampoco en contra”, cada uno de nosotros somos como somos, y hay
quienes están de acuerdo con nosotros, y quien no, y a todos nos gusta que
cuando alguien está en desacuerdo, que nos respete y no nos haga la guerra, que
este mundo es muy grande, tiene que haber casi de todo, y cada cosa por diferente que sea tiene su
espacio y lugar.
La propia vida posee sus dos extremos, el nacimiento y la
muerte, pero la vida en sí ni es el nacimiento ni la muerte, sino todo lo que
tiene lugar entre ambos extremos.
Un sendero tiene
principio o punto de partida, y final o punto de llegada al destino, pero el
sendero es el espacio que separa ambos extremos.
Continúa en la 2ª parte. Saludos.
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