Sentir y escuchar a nuestro cuerpo
Cuando ante un hecho, surge
un estímulo que nos bloquea o causa un malestar, observémoslo y
percibamos escuchando las emociones que nos genera.
Respiremos,
haciendo un recorrido por esas reacciones, observando las sensaciones
corporales y anímicas que nos producen, y en ocasiones, hasta nos
provocan dolores y malestares.
Mediante esta observación interna y escucha de los mensajes que nos
emite el cuerpo, a través de diversas sensaciones corporales, podemos
hacer conscientes las emociones inconscientes, que nos causan los
dolores, malestares, y conflictos físicos, emocionales y psíquicos que
padecemos.
Al sumergirnos en nuestro mundo inconsciente, logramos que afloren los hechos que los produjeron y que causan estos bloqueos emocionales y al hacerlos conscientes, cambiamos la percepción sobre los mismos, y así podemos dejarlos surgir libremente, liberándolos y de esta manera, dejan de afectarnos.
Este cambio de visión, nos permite respirar desde unas nuevas sensaciones y así, nuestra respuesta a los hechos será distinta, habremos recuperado la objetividad sobre nuestros actos, consiguiendo dejarnos llevar, y fluir conscientemente, con lo que volveremos a recuperar nuestra libertad, al tomar nuevamente las riendas de nuestra vida, sentimientos y pensamientos.
Al sumergirnos en nuestro mundo inconsciente, logramos que afloren los hechos que los produjeron y que causan estos bloqueos emocionales y al hacerlos conscientes, cambiamos la percepción sobre los mismos, y así podemos dejarlos surgir libremente, liberándolos y de esta manera, dejan de afectarnos.
Este cambio de visión, nos permite respirar desde unas nuevas sensaciones y así, nuestra respuesta a los hechos será distinta, habremos recuperado la objetividad sobre nuestros actos, consiguiendo dejarnos llevar, y fluir conscientemente, con lo que volveremos a recuperar nuestra libertad, al tomar nuevamente las riendas de nuestra vida, sentimientos y pensamientos.
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