Hay días en que quiero escribir y termino hablando conmigo mismo, nada más dentro de mis pensamientos.
Es algo similar a cuando pasas todos los días por la avenida más
cercana a tu casa, las mismas cosas están ahí, el mismo tráfico durante
las mismas horas, algunas cosas que cambian y tú mismo eres una de ellas
. Pero aún así sigues pasando por ahí.
Algo así han sido para mi
estos días . Es como si me viera a mi mismo caminando por las calles
del lugar donde toda mi vida he estado, con la diferencia de que no soy
el mismo hombre que pasaba por ahí hace 10 ó 20 años . Físicamente he
cambiado, por dentro ni se diga y no soy ni mejor ni peor, es tan sólo
que he conocido otros lugares, he aprendido cosas, y de alguna manera
sigo regresando al punto donde mi vida comenzó.
Eso no es malo,
ni tampoco bueno .Supongo que es parte del ciclo de cada persona, las
cosas que quiero ahora son distintas a las que soñaba antes. Estoy
tranquilo, estoy en silencio, pero hay días en que todo pasa de una
manera tan vertiginosa, que olvido por un instante que no tengo ni la
menor idea de hacia dónde ir.
No me aterra la idea, ni tampoco me
entristece. Es sólo un halo de incertidumbre. Trato de escucharme para
saber que es lo que mi alma tiene que decirme, y tal vez me lo expresa a
gritos, sin que yo sepa hasta ahora como interpretarlo.
No estoy
triste, no estoy tampoco mal . Y hay un poco de ironía al caer en la
cuenta de que en esta etapa de la vida en que más tranquilo estoy
conmigo mismo, mis pasos son sin rumbo y desconozco hacia dónde me
llevarán.
Supongo que en el confiar radica la fe. En el hecho de
dejarse llevar .Así lo hago .Es como llevar en la maleta sólo un cambio
de ropa para un sólo día, sin cuestionarme por el clima; y a nivel
interno vistiendo mi alma tan sólo con lo bueno que a pesar de mis
defectos y errores sé que puedo dar.
Son sólo pensamientos que
surgen en silencio en medio del camino . No importa la hora, y creo que
es válido sentirse así, no se puede hacer más que abrazar la vida con
sus claro oscuros .Como en los días de lluvia interna en los que el
único refugio o techo cercano son las letras y la búsqueda intensa de un
nuevo trabajo.
Sigo en el camino. No llevo brújula ni mapa, tampoco
un papel que describa mi proyecto de vida, porque tal vez el mapa se
trazará con cada paso y decisión hecha en el momento, con el aprendizaje
que da la convicción de no abandonarme a mi mismo aunque afuera o
alrededor todo esté de cabeza.
Al final del día todo es pasajero , ya vendrán otros días . No sé si mejores, pero lo que sí sé es que ya vendrán.
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