martes, 24 de diciembre de 2024

Y SI NO ME GUSTA, ME ENFADO (Por José Miranda)

 

Hola gentes, ¿Qué tal andamos de humor? ¿Os enfadáis con frecuencia? Existen reacciones por costumbre, por inercia, que corresponden a lo mal aprendido, o copias de conductas inapropiadas que se han prolongado más allá de lo que se considera normal.
 
Y una de ellas es el enfadarse cada vez que estamos ante alguna situación o circunstancia que no es de nuestro agrado, o que nos viene mal por algún motivo, es una especie de chantaje hacia las personas de nuestro entorno y a veces hacia la propia vida, que en los primeros años durante la niñez y parte de la adolescencia nos aportaba algún beneficio, en ocasiones por el hecho de vernos contentos cedían ante algunas de nuestras peticiones o exigencias.
 
Lo negativo o grave del caso es cuando se convierte en una costumbre, y cada vez que nos contrarían o nos niegan algo, acudimos a aquel recurso que en nuestros primeros tiempos nos funcionaba de maravilla, y aún peor cuando lo incorporamos a nuestra personalidad como recurso o medio automático de reaccionar, con la oculta o no tan oculta intención de que todas las personas y resto del mundo se adapten a nuestros criterios, necesidades, caprichos y demás,y si no es así, nos enfadamos.
 
Estas formas de comportamiento nos convierten en personas egoístas exigentes y tóxicas, nos hacen sentir como si fuésemos el marajá de ráscate la tripa, al que todos tienen que complacer y adorar, y cuando alguien nos niega algo, no nos da la razón o nos lleva la contraria nos enfadamos, en la creencia de que nuestro enfado le hará sentir mal y rectificará, y en otras ocasiones cuando se trata de la reacción automática es que lo tenemos incorporado como una especie de “sentido reactivo” y nos lo pasamos mal y así lo manifestamos.
 
Muchas veces hemos dicho que nuestro estado anímico nunca debe de depender de cómo se comporten los demás, nuestro nivel de inteligencia, tolerancia y aceptación nos debe permitir respetar a todos y a todo, aunque por supuesto no participemos de todo aquello en lo que no estemos de acuerdo ni nos apetezca, nuestras reacciones es muy importante que seamos nosotros, y de forma consciente quien las controlemos, y que ninguna circunstancia o situación externa nos arrastre hacia donde ni nos interesa, de lo contrario nos convertimos en marionetas que iremos de un lado para otro dependiendo del hilo del que tiren los demás, nos convertiremos en víctimas de las circunstancias y los manipuladores afectivos y emocionales de nuestra sociedad.
 
A todos nos gusta que nos traten con cariño, buenos modos y formas, y por supuesto que nuestras formas de pensar, sentir y actuar no agradan a todo el mundo, de la misma forma que a nosotros tampoco nos gustan las de todos, unas nos gustan más, otras menos y otras nada, pero el hecho de que algo no nos guste, no es motivo para enfadarnos y poner cara de perro cabreado, cuando obramos así, algunas o bastantes relaciones se deterioran o extinguen, porque por lo menos a mí no me complace el ver a alguien enfadado porque sus esquemas o perspectivas no es ajustan al acontecer del momento.
 
Sugerencia del día: a ser posible no nos enfademos por nada, para dar solución a algo no es necesario el enfadarse, y si se trata de reclamar algo que creemos que nos corresponde tampoco, con respeto y amabilidad las cosas funcionan mejor. Es todo por el momento, un saludo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario