Cuidando cómo
nos hablamos (a menudo, cuando algo no nos sale bien, nos insultamos;
por ejemplo, me equivoco en algo y digo: "pero mira que soy tonta!"
Entonces, cuando te das cuenta de que te estás tratando mal, se trata de
pedirte perdón y cambiar el mensaje: "perdona, no te quería llamar
'tonta', quería decir que te has equivocado y que la próxima vez saldrá
mejor".
Vigilar cómo hablamos de nosotros a los demás. Comentarios del
tipo: "soy un desastre", "nada me sale bien"... van haciendo su trabajo
en nosotros, de tanto repetirnos este tipo de mensajes, nos los
acabamos creyendo y se convierten en nuestra realidad. Cambiarlos por:
"en estos momentos esto no me sale bien" o "poco a poco lo haré mejor"
nos proporcionan la oportunidad de lograrlo si somos constantes y no
abandonamos.
Hazte caso y ponte a trabajar en aquello que quieres, con paciencia.
Cada mañana pregúntate: "Qué puedo hacer por ti hoy?" Respóndete y hazlo.
Puede ser quedar con alguien, andar un rato, escuchar una canción, jugar con una pelota, comprarte un detalle... Lo que sea.
Cuídate, mímate, abrázate... si tú te llenas de amor y de respeto tendrás relaciones personales (de familia, de pareja, de amistad...) más saludables porque cómo tu ya te amas, ya te mimas, ya te cuidas; no tienes que esperar que las otras personas lo hagan por ti. Lo más curioso es que cuando tú lo haces por ti, los demás tienen más tendencia a cuidarte y a mimarte. Es divertido.
Para terminar, piensa en si ya ríes lo suficiente, si ya te diviertes alegremente. Si no es así, ponle remedio lo antes posible.
Autor desconocido
No hay comentarios:
Publicar un comentario