jueves, 30 de enero de 2025

LA FE EN EL DESARROLLO PERSONAL 2ª Parte (Por Emma Fernandez)

Viene de la 1ª parte.         La Fe nos recordará que lo que nos está pasando –cuando nos sucede algo desagradable- es pasajero y circunstancial, que no hay en ese malestar un castigo, sino una lección, un paso adelante, una oportunidad de ser consciente de algo que nos va a llevar hasta el siguiente paso.
No digo que este Proceso en el que estamos es fácil. Sí puedo garantizar que va a ser precioso en el momento que sepamos verlo con claridad y valorarlo. Cuando hayamos dado unos cuantos pasos y miremos atrás notaremos una mejoría, una lucidez desconocida, y hasta una nueva forma de ver y sentir las cosas.
La Fe es la seguridad, la certeza, la ausencia de duda, pero desde la libertad, porque “se sabe” –porque uno “lo sabe dentro”, y no porque sea un saber impuesto- , y, como todas las verdades, puede andar libremente por donde quiera porque tiene confianza en sí misma. Es consciente de su naturaleza, y está receptiva a ser aceptada por cualquier persona. Y si alguien deja de estar seguro, la Fe prefiere que la suelten y que no traten de hacerla cambiar.
La Fe puede derivar en algo peligroso si no tiene claros sus conceptos y si no es bien entendida, porque hay quien, en vez de tener FE, tiende a AFERRARSE, y esto no es bueno.
Hay que saber que aFErrarse es agarrarse con desesperación a alguna opinión; aFErrarse es convertirse en fanático, y un fanático nunca es libre; aFErrarse es creer en algo sin dejar espacio para que entren un cuestionamiento o una duda que puedan dar luz.
Quien está “aFErrado” a algo no puede aceptar un cuestionamiento, porque no está abierto y receptivo, y teme que le roben la tabla de salvación a la que ha conseguido asirse; quien tiene Fe, tiene seguridad en su creencia, sin fanatismo, sin desesperación, pero también sabe escuchar otras opiniones y otras posibilidades, porque tiene una base firme sobre la que estar seguro.
Tal vez cuando Jesucristo dijo “tened Fe”, dijo “tened seguridad”.
La confianza en el buen resultado del Proceso de Desarrollo Personal que se ha iniciado ha de ser absoluta. Uno ha de estar del todo convencido de que está haciendo lo que es correcto y lo que es mejor para sí. Uno ha de estar convencido de que necesita y desea hacerlo. Uno ha de disponer de una fuerza interna que le anime en los momentos de desánimo y le ayude a encontrar el interruptor de la luz cuando se encuentre en la oscuridad.
Firmeza, fortaleza, fuerza, perseverancia, confianza, ánimo, espíritu, Fe… todo esto –y algo más- va a ser necesario para progresar en el Camino, así que provéete de ello y tenlo a mano para poder usarlo.
El resultado –vuelvo a garantizarlo- compensa todo el esfuerzo y los sinsabores.
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales

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