La
forma de ser de cada persona es su seña de identidad y se forma por la
manera de pensar, de sentir y de actuar. Es cierto que hay una parte
heredada e innata que no se puede cambiar, pero también hay parte de la
personalidad que se puede moldear para que sea más adaptativa. Si
quieres sentirte mejor y ser la mejor versión de ti misma, aprende cómo
cambiar tu forma de pensar y actuar.
Cómo puedo cambiar mi forma de ser y de pensar
Se
trata de volver a programarnos, de no vivir con esa sensación, esa
angustia y ese palpitar deprisa, aquello que nos hizo daño. Simulemos
que nuestro cerebro es un gran ordenador, gracias a que podemos cambiar
nuestra forma de pensar, podemos borrar ciertos programas para no volver
a tener acceso a esos archivos que nos inutilizan como personas o que
simplemente, nos hacen la vida más complicada.
Si
quieres cambiar tu forma de ser, debes empezar por cuestionar y mejorar
tus pensamientos. Existen una serie de ejercicios sencillos y técnicas
que podemos utilizar para no andar todo el día pensando en nuestro ex,
en el grito que nos dio la vecina o en la mala suerte que hemos tenido
por haber aparcado en un vado sin darnos cuenta.
*
Ser conscientes. Lo primero es pararnos y darnos cuenta de nuestros
pensamientos, bajar el ritmo de lo que estemos haciendo y escucharnos:
¿estamos generando ideas nuevas o estamos enfrascados en aquello que
pasó?, ¿le estamos dando vueltas a un tema o siendo creativos y buscando
soluciones nuevas?
*
Reflexionar. Lo segundo que debemos hacer, una vez identificada la
mente parlanchina, es darnos cuenta de cómo nos hace sentir esto que no
"puedo" dejar de pensar. ¿Me siento enfadado con ello, frustrado, me
provoca tristeza? ¿Es posible que me trasmita nostalgia? De alguna
manera, al poner la mente en automático, lo que hacemos es dejar que
funcione como suele hacerlo, esto puede llevarnos a repetir esquemas y
maneras de pensar que ya no queremos utilizar más.
*
Reemplazar. Una vez nos hayamos dado cuenta de cómo nos sentimos, de
atrevernos a experimentar esas sensaciones como lo que son:
transitorias, podemos tratar de reestructurar la mente, buscando una
idea, imagen o momento que nos haga sentir calma, amor y cariño. Puede
ser un recuerdo, algún lugar al que hayamos viajado y en el que nos
sintiéramos como en casa, un proyecto o un feliz deseo para el futuro.
Así, cada vez que el pensamiento anterior venga, recurriremos a este
nuevo y placentero camino neuronal. A fuerza de constancia y de ponerlo
en práctica, seremos capaces de sustituirlo por el viejo.
*
Distraerse. Otra técnica muy sencilla que podemos utilizar en
cualquier lugar y momento es, al ver que nuestra mente funciona por sí
sola y nos veamos pensando en "lo de siempre", cantar una canción que
nos guste mucho, como un mantra, si estamos solos, al volumen que
queramos, si no queremos que nos oigan, la cantaremos por dentro. Es una
forma de parar y dirigir nuestras ideas hacia donde nosotros queremos.
Saliendo así del círculo vicioso de ideas que consumía parte de nuestra.
Una
vez vaya cambiando tu forma de pensar y de interpretar las situaciones
con una visión renovada, también irá cambiando tu forma de reaccionar
ante ellas. Se trata reflexionar antes de actuar para que el
comportamiento vaya acorde con la forma de pensar. Poco a poco, ya que
los cambios no son de un día para otro, podrás ir convirtiéndote en la
mejor versión de ti misma, estando cada día algo más cerca del yo que
quiero ser y del yo que quiero vivir.
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