Estás
esperando que el mundo te dé lo que tú no te das a ti mismo, y esa
expectativa tiñe tu realidad de carencia y necesidad. Pregúntate qué es
lo que quieres obtener de afuera que tú no te das, y comienza a poner
los medios para proporcionarte a ti mismo todo aquello que crees
necesitar de otros: amor, atención, amistad, compañía, apoyo,
comprensión...
¿Te amas incondicionalmente?
¿Te prestas atención o te abandonas y te dejas en último lugar?
¿Eres tu mejor amigo?
¿Estás a gusto en tu propia compañía o solo sientes un vacío que requiere ser llenado a toda costa?
¿Te apoyas a diario?
¿Te comprendes a ti mismo aunque otros no lo hagan?...
Tu
propia abundancia comienza reconociendo que ya tienes lo que buscas, y
que no tienes que esperar, rogar, engañar ni "conquistar" a nadie para
sentirte bien. Cuando comiences a percibir que lo de afuera no es tan
necesario para sentirte completo, precisamente lo de afuera se alineará
contigo y te dará justo aquello que con tanto desespero anhelabas en el
pasado. Esto no significa que el amor, la amistad o la comprensión del
otro no sean deseables y gratos, sino que has comprendido que la fuente
principal eres TÚ, no el entorno.
.
Javier López Alhambra
No hay comentarios:
Publicar un comentario