Lo cotidiano, el día a día, los sucesos que se van tejiendo minuto a minuto nos llevan hacia fuera de nosotros, nos sacan, nos enredan en sus telarañas y a veces nos quedamos atrapados por horas o por días en sus enmarañada red.
Si eres consciente de esto, trata de regresar a tu centro, a tu hogar, a tu eje. Hazlo lo más pronto posible, no te dejes atrapar.
La oscuridad tiene sus modos de retenerte, de demorarte, de distraerte.
No pierdas el hilo que te conduce a ti mismo.
No lo sueltes, es tu seguro de vida plena.
Regresa al hogar donde una luz brillante te espera, hay una hoguera encendida para calentarte y un plato de sopa para alimentarte.
No dejes de volver a cargar tu energía, a reposar y a recordar quien eres.
Feliz viaje peregrino!!!
No hay comentarios:
Publicar un comentario