lunes, 24 de marzo de 2025

¿QUE SON, Y DONDE ESTÁN NUESTROS TESOROS? 2ª Parte (por José Miranda)

 

Viene de la 1ª parte.     Hola gente, voy a dar continuidad al tema de atesorar, con el propósito de esclarecer todo lo posible los conceptos al respecto, porque según lo observado en la sociedad, y a mi entender actuamos la mayoría de las personas de forma desacertada, y a favor de los intereses del consumo y otras realidades que nada tienen que ver con el progreso espiritual ni el bien propio y común.

Hace algún tiempo publique sobre el dinero terrenal y espiritual, según qué tipo de acción se realiza generaba unos beneficios o perjuicios que podían afectar a este mundo como dinero o valores terrenales, o de naturaleza psíquica y espiritual que trascendían más allá del umbral de la muerte y por tanto en el otro mundo contábamos con un saldo o deber espiritual, pues en el tema que nos ocupa viene a ser lo mismo, si atesoras aquí en este mundo, por naturaleza dentro de un tiempo queda todo en este mundo, y nosotros partimos con las manos vacías, lo que creíamos que eran nuestro patrimonio y propiedades solo era como un préstamo temporal con fecha de caducidad.

Y cuando nuestros tesoros consisten en buenas obras a favor y beneficio de todos y todo, y de forma generosa y desinteresada el patrimonio conseguido es de naturaleza psíquica y espiritual y no se rige por los principios o leyes que controlan y gobiernan la materia orgánica, y esta realidad propicia que en nuestra condición de almas después de la muerte podamos contar con todos esos “tesoros” conseguidos en nuestras actuaciones fraternas, generosas, y de hermandad.

Y es a esto a lo que yo le llamo atesorar en el Cielo, donde no prescriben ni caducan, ni perdemos nuestros valores conseguidos.

Este tema me surgió porque a lo largo de mi actual existencia he presenciado muchos casos de personas que trabajaron y se sacrificaron hasta niveles muy altos en el afán de conseguir grandes fortunas, muy por encima de las necesidades propias y las de los suyos, y también observé que casi ninguno piensa que un poco más adelante en el tiempo todo lo conseguido pasa a ser propiedad o administrado por otras personas.

Pienso que no somos dueños de nada que pertenezca a este mundo, ni tan siquiera de nuestro cuerpo, llega un momento en que hay que soltar y despedirse de todo lo que pertenece a este nuestro querido mundo Tierra, pero nos llevamos todos los cariños y amores que por nuestra conducta generosa y de hermandad hemos hecho brotar en las almas y corazones de nuestro prójimo y algunos animales, y ello de por sí es un gran tesoro, es lo que pienso, y así lo expreso, saludos. 

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