Vivimos quejándonos de que el tiempo no alcanza, de que la vida es demasiado breve para hacer todo lo que queremos. Pero, ¿y si el problema no fuera el tiempo, sino cómo lo usamos?
Séneca, en Sobre la brevedad de la vida, nos dice:
"No es que tengamos poco tiempo, sino que perdemos mucho."
¿Cuánto tiempo dedicamos a preocuparnos por lo que no podemos cambiar? ¿A complacer a los demás en lugar de vivir conforme a nuestros principios? ¿A postergar lo importante por lo urgente?
La vida es suficiente si la vivimos con propósito. No se trata de hacer más, sino de hacer lo que realmente importa.
Hoy, pregúntate: ¿Estoy invirtiendo mi tiempo en lo que realmente valoro?
No hay comentarios:
Publicar un comentario