Hola a mi querida gente, hoy me apetece opinar sobre un tema muy conocido y practicado por casi todo el mundo, unos más, otros menos, yo me atrevería a decir que todos hemos sentido y vivido la envidia en diferentes modalidades y niveles, y muchas de nuestras actuaciones y conquistas están relacionados con el sentir de la envidia y el deseo de igualar o superar a otras personas.
Los defectos psicológicos y del carácter son muy numerosos, y la envidia, fuera del círculo de aplicación donde nos puede aportar apoyo o ayuda para conseguir objetivos o metas, es uno de los más perniciosos y perjudiciales, tanto hacia la propia persona, como hacia los demás, y constituye uno de los principales impedimentos de progreso, y también para vivir en armonía y felicidad.
Pero cuando existe, y es algo tan extendido y generalizado, entiendo que hay que aceptarla y asignarle un lugar donde nos aporte el máximo de beneficios y el mínimo de inconvenientes, y es el objetivo que me he propuesto con este escrito, voy a intentar darle lo que creo que le corresponde, y no permitir que rebase los límites de su marco conveniente de aplicación.
En alguna ocasión oí decir a una persona, que para conseguir el logro de algún triunfo, a veces se hace necesario el aprender a robarle el fuego al propio diablo.
Las definiciones, según desde el ángulo que se observe son variadas, pero todas vienen a decir lo mismo, que es el sentirse mal por el bien ajeno, el desear algo que hemos descubierto en otra u otras personas y que nos gustaría poseer, puede tratarse de tenencia de bienes, enseres o cualquier objeto o valor externo, o las cualidades, virtudes, atributos y resto de valores que hacen posible el cautivar la admiración, valoración y cariño de las demás, los complejos y la inseguridad nos hacen débiles y dependientes de las valoraciones, afectos y cariño de los demás, y el miedo a que otras personas acaparen la atención y admiración de los demás por sus riquezas o virtudes, nos produce sentimientos de competencia y las vemos como rivales, a los que necesitamos vencer o aplastar para que la atención y admiración de ciertas personas a las que admiramos, esté orientada hacia nosotros y no hacia ellos.
Las personas envidiosas, sin lugar a dudas necesitamos hacer modificaciones en nuestra escala de valores, y llegar a comprender el verdadero sentido y realidad de la vida humana, nos urge comprender que el motivo de nuestra presencia por estos u otros mundos, no es la de competir con los demás, ni llegar a ser el mejor en todo, sino la de aceptar, respetar y amar a todos y todas igual que a nosotros mismos, y si hay alguien que acapara la atención y admiración de muchas gentes, en vez de envidiarlo y amargarnos la vida, es más provechoso el observarlo y averiguar las posibles virtudes o cualidades por las que es tan admirado, y después si se trata de algo que nos puede enriquecer, lo incluiremos en nuestra lista de objetivos a conseguir, visto desde este ángulo, no es nuestro rival, es nuestro maestro, no tenemos que apartarlo de nuestro camino para evitar la competencia, necesitamos que siga estando cerca de nosotros para aprender de él.
La tenencia de grandes sumas de dinero y otros valores terrenales, sin duda que atrae la atención y el amor financiero de mucha gente, y por ello suele ser motivo de envidias y sentirse en inferioridad de condiciones, respecto al tema de las riquezas terrenales hay publicaciones que hablan de ello: “tanto tienes, tanto vales” “concepto de rico y pobre” y algunos otros.
Y cuando las envidias son por valores personales, son por falta de conocimiento y valoración de lo que en sí es una conquista psicológica, afectiva o espiritual, cada virtud o cualidad es como un título otorgado por la Vida y la Madre Naturaleza por méritos personales realizados.
Todos sin excepción somos o hemos sido envidiosos, son asignaturas que la vida nos presenta a todos los alumnos en algún momento de la historia, si hoy no somos envidiosos, seamos comprensivos y benévolos con los que aún sufren sus efectos, seguro que con el tiempo dejarán de serlo.
Es todo por hoy, saludos y sed güenos-as.
No hay comentarios:
Publicar un comentario