Primero
son mis creencias. Después, el mundo que veo. Y luego, la realidad que
manifiesto. Siempre funciona así. No es al contrario. Creo, veo y
manifiesto.
Si
el mundo que vemos fuera "real" y "estático", todos veríamos el mismo
mundo. Pero vemos mundos diferentes, y ello implica que el mundo externo
no es real en sí mismo, sino el reflejo (y la manifestación) de nuestro
mundo interno (de nuestras creencias inconscientes heredadas).
Veo,
pues, lo que llevo dentro, no lo que verdaderamente hay fuera. Luego lo
manifiesto físicamente, y como lo manifiesto, me reafirmo en que lo que
hay fuera es real, cuando lo único "real" son las creencias que sirven
como base de lo que veo y posteriormente manifiesto.
Por
tanto, la realidad que veo no depende de lo que veo, sino de lo que
previamente creo. O lo que es lo mismo: para que cambie algo en el mundo
ha de cambiar lo que creo, no lo que veo. Es decir, lo interno en lugar
de lo externo, pues lo interno es lo que sirve de base para la
manifestación de lo externo.
Parece
un trabalenguas, pero en el fondo es muy sencillo: nada cambiará fuera
si nada cambia dentro, tanto a nivel individual como colectivo.
Conclusión: todos somos responsables de lo que sucede, así como de la
creación de un nuevo camino y una nueva sociedad.
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Javier López Alhambra
Almas Estelares - Javier López
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