A
veces podemos sentir que desfallecemos. Que nada de esto tiene sentido.
Que el abismo está próximo y un paso en falso puede sumirnos en él...
El ego toma el mando y hace que nos sintamos impotentes, indefensos,
totalmente fuera de lugar, ignorantes, indecisos e incluso
insignificantes. No parece haber rumbo ni salida. No vemos luz al final
del túnel...
Todo se complica si, además, no podemos compartir plenamente lo que sentimos con alguien. Compartir lo que somos y lo que opinamos,
compartir desde el ser, desde lo profundo, desde lo más íntimo (y
también oscuro), sin juicios automáticos e incomprensión barata de la
otra parte. Es en esos momentos cuando más conciencia hemos de tomar: ir
a nuestro centro, a nuestro propio lugar de observación y comprensión, y
abrazar por completo lo que sentimos.
De
nada sirve luchar contra lo que se manifiesta en nosotros: es
precisamente esa aceptación y nuestra propia comprensión profunda lo que
acabará transmutando la oscuridad; la observación sin juicio,
reconociendo la enseñanza de la tormenta y siendo conscientes de que
tarde o temprano pasará, como todas las demás tormentas. De que el sol
volverá a brillar, y de que en ese momento seremos un poco más sabios,
un poco más experimentados. De eso se trata. El amor por nosotros
mismos, la iluminación incondicional de todas las partes de nuestro ser
(sobre todo, las oscuras) y la propia comprensión son la clave.
Javier López Alhambra
Almas Estelares - Javi López
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