viernes, 25 de abril de 2025

LA COCINA MÁGICA 2 Parte (Por Nuestra Magia Interior)

  Viene de la 1ª parte.      El problema que tienen los seres humanos es que desconocen que poseen una cocina mágica en su corazón. Y todo este sufrimiento empezó cuando, hace mucho tiempo, cerramos nuestro corazón y dejamos de sentir el amor que reside en él. En algún momento de nuestra vida nos asustó amar porque creímos que el amor era injusto. El amor duele. Intentamos ser lo bastante buenos para otra persona, ser aceptados por otra persona y fracasamos. Ya hemos tenido dos o tres amantes y el corazón se nos ha roto unas cuantas veces. Amar de nuevo significa arriesgarse demasiado.
Por supuesto, nos juzgamos tanto que nos resulta imposible sentir amor por nosotros mismos. Y si no nos amamos a nosotros mismos, ¿cómo podremos siquiera fingir que compartimos el amor con otra persona? Cuando iniciamos una relación, nos volvemos egoístas porque nos sentimos necesitados. Todo gira a nuestro alrededor. Somos tan egoístas que queremos que la persona con quien compartimos nuestra vida esté tan necesitada como nosotros.
Queremos a «alguien que me necesite» a fin de sentir que nuestra existencia está justificada, a fin de sentir que tenemos una razón para vivir. Pensamos que lo que buscamos es amor, pero lo que buscamos es a «alguien que me necesite», alguien a quien podamos controlar y manipular.
Pero esta guerra de control en las relaciones humanas existe porque fuimos domesticados para competir por el control de la atención. Lo que llamamos amor -alguien que me ame, alguien que se preocupe por mí- no es amor, es egoísmo. ¿Cómo es posible que funcione? El egoísmo no funciona porque en él no hay cabida para el amor. Ambas personas están hambrientas de amor. Cuando comparten el sexo, prueban un poco de ese amor y se vuelve adictivo porque están hambrientos de amor. Pero, entonces, se encuentran con todos los juicios que están ahí. Se encuentran con todo el miedo, toda la desdicha y toda la culpa. Después nos ponemos a buscar consejo sobre el amor y el sexo. Se han escrito muchos libros al respecto y prácticamente todos podrían titularse: Cómo ser sexualmente egoísta. La intención es buena, pero ¿dónde está el amor? Estos libros no abordan la cuestión de aprender a amar; no hay nada que aprender sobre el amor. Todo está ya en nuestros génes, en nuestra naturaleza. No tenemos que aprender nada, salvo lo que inventamos en este mundo de ilusión. Buscamos el amor fuera de nosotros cuando el amor nos rodea por todas partes. El amor está en todas partes, pero no tenemos ojos para verlo. Nuestro cuerpo emocional ya no está sintonizado con el amor.
Y nos asusta tanto amar porque nos parece que no es seguro hacerlo. El miedo al rechazo nos asusta. Tenemos que fingir que somos lo que no somos; intentamos ser aceptados por nuestra pareja cuando nosotros mismos no nos aceptamos. Pero el problema no estriba en que nuestra pareja nos rechace. El problema estriba en que nosotros mismos nos rechazamos porque no somos lo bastante buenos, porque eso es lo que creemos.
El rechazo de uno mismo es el principal problema. Nunca serás lo suficientemente bueno para ti mismo mientras tengas una idea de la perfección completamente equivocada. Se trata de un concepto falso, ni siquiera es real. Pero tú te lo crees. Como no eres perfecto, te rechazas a ti mismo. El nivel de rechazo de uno mismo depende de la dureza que demostraron los adultos cuando rompieron tu integridad.
Después de la domesticación ya no se trata de ser bueno para nadie más. Has dejado de ser lo bastante bueno para ti mismo, porque el gran Juez siempre está ahí recordándote que no eres perfecto. Como ya he dicho antes, eres incapaz de perdonarte a ti mismo por no ser lo que deseas ser y ese es el verdadero problema. Ahora bien, si eres capaz de cambiar esto, te ocuparás de tu mitad de la relación. La otra mitad no es tu problema.
Cuando le dices a una persona que la amas y ella te responde: «Bueno, yo no te amo a ti», ¿es esa una razón para sufrir? Que alguien te rechace no significa que tú tengas que rechazarte a ti mismo. Si una persona no te ama, otra te amará. Siempre hay alguien más. Y es mejor estar con alguien que quiere estar contigo que con alguien que siente que tiene que estar contigo.  Continúa en la 3ª parte,

No hay comentarios:

Publicar un comentario