viernes, 30 de mayo de 2025

REFLXIONES SOBRE LA EDAD 3ª Parte (Por José Miranda)

 

(Viene de la 2ª parte.        Existe la edad física y la espiritual, hay personas infantiles, jóvenes, maduras, etc, y también ocurre igual con las almas y espíritus, puede darse el caso de una persona adulta que se comporta como si fuese un niño, y niños que se comportan como adultos, el Ser espiritual adulto actúa siempre con un alto grado de responsabilidad sea cual sea la edad física en que la persona se encuentre, siempre que cuente con las capacidades y medios oportunos.
 
La persona adulta es aquella que ha vivido muchos días, meses y años. Y el Ser adulto es el que ha vivido muchas existencias en la condición de humano, como mujer, como hombre, en la riqueza, en la pobreza, en la enfermedad, en la salud, en paz, en guerra, etc. y posee el conocimiento y experiencia de todas las vivencias que ha presenciado y protagonizado a lo largo de sus vidas humanas, ello le otorga capacidad de respuesta y desenvolvimiento ante circunstancias y situaciones similares a las vividas con anterioridad, es a lo que en ocasiones le llamamos personas sabias a las que Dios ha dado la sabiduría y la gracia, y en realidad son personas en cuyo interior mora un Ser muy experimentado en el arte de la Vida y los procesos que la rigen.
 
Dios no hace excepciones ni concede privilegios de ningún tipo, todo es una conquista a través del tiempo, los ciclos de vidas y el aprovechamiento de todo ello en aras del progreso y evolución, personas habemos que empleamos el tiempo en aburrirnos y mirando al vacío, y personas hay que aprovechan cada segundo para instruirse, ejercitarse y hacer el mayor bien que el momento y la circunstancia le demanda o permite.
 
Todo proyecto se desarrolla a lo largo de un proceso, y lo más interesante del proyecto es cuando está acabado y podemos apreciar todo lo que conforma, en su recta final es cuando se colocan los remates y detalles que lo embellecen y queda listo para su uso o destino.
 
La vida de una persona es un proyecto de realización, y es en la recta final cuando por nuestra experiencia, sabiduría y resto de logros conseguidos a lo largo del camino de la vida, estamos preparados para dar otra variedad de nuestros frutos.
 
Es muy importante el reconocer estas realidades, porque muchas personas cuando llegan a la vejez creen que no valen para nada, que ya no tienen nada importante que ofrecer, y malgastan su tiempo y energías en menospreciarse a sí mismos por el hecho de que sus cuerpos no les permiten seguir haciendo lo que anteriormente hacían. 
 
En la piel empiezan a aparecer las arrugas y manchas propias de la edad, y hemos de aceptarlas con mucho cariño, agradeciéndole a nuestra piel todos lo beneficios que a lo largo de nuestra vida nos ha aportado, y cuidándola en sus necesidades de nutrición e hidratación de forma más esmerada, porque algunas de nuestras glándulas ya no funcionan como antes y hemos de suplir las carencias que se originan.
 
Amemos nuestro cuerpo al margen de la edad y el estado en que se encuentre, nuestro amor es uno de los mejores alimentos y la mejor de las medicinas.
Continúa en la 4ª parte. Un saludo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario