Viene de la 2ª parte.
Hola a todos y todas o al
revés, en tiempos pasados se solía decir:”las damas primero” pero yo creo que
el orden de los factores no altera el producto, tanto da, que lo mismo tiene. Y
después de este comienzo tan peculiar vamos al tema que nos ocupa, que es la
continuación del anterior, porque quedaron cosas muy importantes por tratar, y
una de ellas es que existe el programa de vida, o destino a cumplir, y no se trata de algo impuesto, fijo o
inalterable, una parte del mismo se puede modificar o trascender, el Amor y Misericordia
Divina concede todas las posibilidades de enmienda y rectificación que estemos
dispuestos a llevar a cabo, y solo actúa con la debida severidad y
contundencia, en los casos de extrema necesidad y urgencia.
Cuando por ignorancia o
maldad, transgredimos o violamos las leyes del Amor, la convivencia y el bien
común, con perjuicio a otras personas, animales o al resto de la Naturaleza, queda a
nuestro cargo el restituir el orden violado, compensar daños ocasionados, y el
aprender todo lo necesario para no incurrir en los mismos actos o errores perjudiciales.
Cada
error o acto de maldad es una deuda que adquirimos con la Madre Naturaleza, que con todo
el Amor que podamos imaginar, y un poco más, vela de continuo por todo lo que
forma parte de La Creación,
y nos cuida y nos instruye para que podamos llegar a sentir y vivir en nuestro
Ser, el mismo Amor y Bienaventuranza que Ella siente y vive de forma natural y
por naturaleza, en relación a todas las formas de vida habidas y por haber.
Después de cada transgresión o violación a cualquiera de las Leyes Divinas, se nos conceden oportunidades y tiempo para aprender de nuestro error y compensar posibles daños ocasionados de forma voluntaria.
En cada programa de vida, o destino a cumplir, hay una parte destinada a aprender y superar asignaturas o lecciones suspensas en tiempos anteriores, y compensar por los daños a que dieron lugar los errores cometidos, (deudas pendientes del pasado) cuando nos tomamos en serio nuestra vida, y nos esforzamos en aprender de todas y cada una de las circunstancias y situaciones que se presentan en nuestro diario vivir, y procuramos hacer todo el bien posible sin que medien intereses egoístas particulares, estamos trabajando en el aprendizaje y asimilación de lecciones actuales y del pasado, y si practicamos el bien, sin mirar a quién, y de forma desinteresada, estamos cancelando posibles daños y agravios del pasado presente o futuro, porque cuando aprendemos una lección de la vida, nos vale para arreglar o reparar un entuerto del pasado o presente, y al poseer el conocimiento evitaremos errar por ese motivo en el futuro, sin lugar a dudas la mejor de las inversiones es el adquirir el conocimiento y su puesta en práctica a través de la práctica del bien desinteresado y sin discriminación.
Cuando se nos conceden
todas las oportunidades posibles de aprender y rectificar y para nada nos interesa,
es cuando la Ley
de Acción y Consecuencias actúa con la debida contundencia, y en ocasiones nos
obliga a aprender por efectos del dolor, lo que no quisimos aprender de forma voluntaria y por efecto del
amor.
No dudemos ni por un momento del amor y eficacia de nuestra Madre Naturaleza, ninguna falta o delito en perjuicio del prójimo o de la propia Naturaleza, quedará impune, para eso existe la Ley de Compensación, que también la llaman Ley de Karma o de Causa y Efecto.
Uno de los peores de nuestros errores es el creer que podemos hacer lo que nos venga en gana, que todo da igual, sobre todo si no nos ha visto nadie, que podemos utilizar el engaño y la estafa para vivir a costa de lo ajeno.
Todo delito, estafa, abuso, daño, o cualquier otra forma de
perjuicio o agravio que hagamos, y consigamos a través de inmunidades, influencias
o buenos abogados, esquivar a la justicia terrenal y salir libres e ilesos, la
deuda queda pendiente y va sumando intereses que irremediablemente en su día y
momento pagaremos por cualquier procedimiento, y estos pagos forman parte del
programa de vida o destino a cumplir que traemos cada vez que venimos a vivir
en la condición de humanos, por eso hay personas a las que le viene todo en
contra y se suele decir que tienen mala suerte, y hay otras que todo les viene
a favor, la Naturaleza
es justa y a cada cual le da lo que le corresponde.
Si yo soy un Ser endeudado
y me dedico a hacer todo el bien posible a favor propio y de los demás, cada acción de
bien es como un haber que va compensando el deber, y aunque mis deudas estén
cumplidas en el tiempo, posiblemente se me concedan nuevas oportunidades de
compensar de forma voluntaria lo que iba a ser de forma obligatoria, esta es la
realidad por la que el destino puede ser modificado.
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