La vida está llena de regalos, que
podemos experimentar y disfrutar, pero que no podemos retener. Quienes
saben amar la vida y deleitar el alma, no se aferran. Así pueden hacerse
de todas las cosas. Cuando nos aferramos a algo, un estado, un momento,
una idea, un objeto, una persona, etc, dejamos de fluir con una porción
de la Existencia. ¿Por qué? porque la vida es cambio constante,
renovación infinita, misterio insondable…
Hemos de saber que en esta
vida todo está de paso, que nada nos pertenece y que realmente todo nos
ha sido dado. Si queremos amarnos y protegernos, hemos de limpiarnos.
¿Limpiarnos de qué? De esperas, deseos y expectativas. Amar la vida como
es. Esta es la mayor oferta que podemos hacer al Universo. Entregar
nuestra propia voluntad, para vibrar con la Gran Voluntad. Obrar
abnegadamente para Dios, sin pretensiones o esperas en base a
resultados. Así podremos amar la Vida tal cual es; en plena Unidad y
sin caer en vanos sufrimientos.
Esta madurez, nos enseña que el dolor es parte de la vida e inherente a todo desprendimiento. ¿Y quién está libre del desprendimiento? .Por eso, estos procesos no deberían ser un problema. Cuando lo hacemos un problema, es cuando lo transformamos en sufrimiento y eso es lo que nos daña: la falta de aceptación frente a los sucesos de la vida. Seamos valientes para aceptar el dolor como parte dela vida y para “comenzar de nuevo” incansablemente hasta el fin.
En un espíritu simple, leve y desprendido podremos armonizar con el infinito fractal de la Existencia. Disfrutaremos de cada cosa con presencia e intensidad , pero sabiendo que no nos pertenece. Así todo será un instante único y una inmensa bendición. En esta actitud y casi sin saberlo la corriente nos llevará hacia el propósito de nuestra Alma, que sucede como resultado de dejarnos guiar en plena confianza por la vida.
Como una vez dijo Buda: “La vida no es más que una nube que pasa”.
Que la esencia de mis mensajes llegue a tu corazón y despierte en luz la Paz de tu Existencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario