El valor de la sabiduría se pone en
práctica con la aplicación de la inteligencia en la experiencia que nos
da la vida cotidiana. El valor de la sabiduría nos ayuda a mantener
mayor entendimiento sobre las cosas que nos rodean y a tomar medidas
para enfrentar con mayor éxito lo que nos espera. La sabiduría nos ayuda
a distinguir el cojo sentado y el ciego aunque esté durmiendo.
La sabiduría nos da poder. Quien domina el conocimiento lo domina todo. Basado
en esta máxima es que los poderosos siempre se han opuesto a que los
pobres tengan educación de calidad. Pues saber es conocer, y el
conocimiento nos ayuda a mantener abiertos los ojos. Para los grandes
ricos, el mayor pecado que se puede cometer contra un pobre es ayudarle a
abrir los ojos y crearles expectativas positivas.
El valor de la sabiduría nos arma de conocimiento para resolver problemas, evitar o impedir peligros y alcanzar nuestras metas. Por eso es tan importante poner en práctica el valor de la sabiduría, pues solo con una buena dosis de sabiduría, podemos conocer lo que piensan los hipócritas cuando se dirigen a nosotros, cuando nos hacen promesas, nos engañan y nos mienten. La batalla de las ideas que se debate hoy en el mundo es la guerra de la sabiduría. Para conocer quién es quién y cómo enfrentarlos.
Hay que desarrollar en los niños y en nuestros jóvenes el valor de la sabiduría, para que crezcan sin engaño, sin trampa, libres. Para que puedan quitarle la máscara a los hipócritas, a los egoístas, a los traidorea. Para que sigan el ejemplo de los hombres y mujeres que siempre forjaron el camino de la luz y la esperanza.
Propiciemos sabiduría para que iluminemos la oscuridad y con esa luz podamos descubrir la verdad que nos hará libres.
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