Una mujer se despertó una mañana, se miró al espejo…
y solo tenía tres pelos en la cabeza.
—Mmm… hoy me voy a hacer una trenza —pensó.
Y así lo hizo.
Y tuvo un día maravilloso.
Al día siguiente, se miró otra vez…
y solo le quedaban dos pelos.
—Hoy me haré la raya en medio —dijo con una sonrisa.
Se peinó… y tuvo otro gran día.
A la mañana siguiente, ya solo tenía un pelo.
—¡Perfecto! Hoy me hago una colita —dijo sin drama.
Y fue un día divertido, lleno de buena energía.
Pero al día siguiente…
no le quedó ni un solo pelo.
Se miró al espejo, respiró profundo y dijo:
—¡Qué bien! ¡Hoy no me tengo que peinar!
Porque así es ella.
Porque así deberíamos ser todos.
La actitud lo cambia todo.
Ríete de ti mismo, abrázate como eres, sonríe aunque no todo esté perfecto.
Y sé amable con los demás… nunca sabes lo que están enfrentando.
La vida no se trata de esperar a que pase la tormenta…
Se trata de aprender a bailar bajo la lluvia.
-Susana Rangel
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