jueves, 30 de octubre de 2025

CUERPO ENFERMO, ALMA SALUDABLE (Por José Miranda)

 

Hola gente, hoy voy a hablar de la enfermedad y su lugar de ubicación, porque al respecto hay mucha información incierta, costumbres inciertas e inadecuadas que nos repercuten de forma muy negativa, y confundimos realidades que nos afectan de forma perjudicial.

La mente con el pensamiento, el sentimiento y la palabra es sin duda un gran poder “creador”, hay un dicho que dice: “el hombre se convierte en lo que piensa” y si aún le sumamos el sentimiento y el poder da la palabra, la creación está garantizada.

Y es por eso que siempre y en todo momento urge el estar consciente cuando hablamos, porque después de que actuamos las consecuencias son de carácter obligado, ya se dice: “el sembrar es voluntario, la cosecha obligatoria” pero resulta que esta realidad que forma parte de las Leyes Universales ni la entendemos ni nos interesa el entenderla, no forma parte de las corrientes de actualidad.

Nos interesa hacer lo que nos venga en gana y que las consecuencias sean de nuestro agrado, o que no existan las consecuencias, pero la Madre Naturaleza ya tiene configurado cómo han de ser las reacciones como consecuencia de los hechos a modo de instrucción y retribución, y lo que hay es lo que hay, no nos inventemos leyes a la “carta” para satisfacer nuestros egoísmos y patologías.

Tanto es así que en muchas ocasiones algunas personas hacen una forma de vida de las posibles enfermedades o problemas físicos transitorios, y siempre que hablan de ellos suelen decir: yo soy enfermo de: yo soy hipertenso, yo soy enfermo del riñón, del hígado etc.

Urge aprender a delimitar cada patología o posible enfermedad, y si es del cuerpo dejarla en el cuerpo y no hacerla extendible al ALMA, cada cosa o caso en su lugar.

Cuando decimos de forma convencida yo soy enfermo de tal o cual, estamos extendiendo la posible o imaginaria enfermedad a nuestra REALIDAD trascendental, a nuestra alma, es diferente cuando decimos, estoy vivenciando trastornos del hígado, del riñón, presión arterial alta o baja etc. en estos casos dejamos la enfermedad o trastornos ubicados en el cuerpo físico, y no propiciamos o permitimos con nuestros pensamientos, sentimientos y palabra que se extiendan a nuestra alma, ello permite que podamos padecer trastornos físicos y a pesar de ello sentirnos anímicamente bien, porque la anomalía o daño queda ubicada y limitada a su lugar sin que se extienda y afecte a otras realidades psicológicas o espirituales.

Estas realidades se extienden incluso después de la muerte, pero este tema lo trataremos en otra ocasión. Un saludo.

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