Tengo un amigo con el que suelo encontrarme a menudo cuando salgo a pasear.
Es
un señor mayor, calculo de más de ochenta años. Va con sus dos perros,
su bastón, su radio y a veces un libro. Se suele sentar a tomar el sol
bajo la fresca arboleda o recrear la mirada en la infinita playa que
tenemos en nuestro pueblo.
Hace
unos días me lo encontré de nuevo. Me paré a saludarlo, se que le gusta
que charlemos y aunque ese día yo estaba corriendo con Luna, decidí
darle un poco de compañía.
Le
hice ver lo maravilloso que estaba el día y lo bien que lo veía allí
disfrutando del sol, de la arboleda, de la fresca brisa y la compañía de
sus perros.
-!Qué bien te veo! -le dije-
-¿Bien? ¿Tú crees? Bien tú que puedes ir corriendo de aquí para allá.
-Bueno, cada cosa y edad tiene sus momentos. Yo te veo muy bien, ¿no?
Inmediatamente
me hizo una lista de todos los achaques de su cuerpo. Incluso se subió
la camisa y me enseñó varias cicatrices en su abdomen, también en sus
rodillas y me habló de su operación de próstata junto con más cosas que
ahora no recuerdo…
Lo escuché atenta-mente sin responderle pues estaba sacando su energía mental negativa consecuente de sus males…
Reflexioné un rato y luego le dije:
-¿Sabes? ¡Pues yo quiero ser como tú!
-¿Como yo? ¡Estás loco Kriss!
-¡Sí,
como tú! Ojalá a tu edad y a pesar de todo lo que me has contado y
padecido pudiera estar aquí como estás tú, con tus perros, libros, con
la suficiente salud física y mental para disfrutar de este paraíso en el
que vivimos.
Vienes
solo, aún conduces tu automóvil, eres autosuficiente, tienes tiempo,
recursos, una mujer que te quiere, tus perros que te adoran y muchas
cosas más. ¿No valoras nada de eso? ¿Por qué te fijas en lo que crees
que te falta y no agradece lo que tienes? Tal vez no estés como te
gustaría pero "estás" y eso es lo importante.
Mi
amigo se olvidó de enseñarme la más grave de sus cicatrices, la
"mental", la del victimismo, la del "pobre de mí" que es consecuencia de
una grave enfermedad: la de nuestra mente y su ego que sólo nos hace
ver lo que nos falta y no ser conscientes de todo lo bueno que tenemos y
disponemos.
Simple-mente con estar vivo las posibilidades están ahí… Parece que no nos damos cuenta de que eso es lo único importante.
Tal
vez nuestra vida no sea de la manera que esa voz en nuestra cabeza
quiere pero tampoco es tan mala como lo creemos, simple-mente tenemos
que compararla con cualquier enfermo terminal, un parapléjco o un
habitante de cualquier país en guerra y del que no puedas escapar, por
poner unos simples ejemplos…
No,
mi amigo, estaba en el "lado oscuro" de su mente, atrapado por su ego
que le hacía sentirse víctima de la vida y le impedía ser consciente de
todo lo maravilloso que aún tenía y podía disfrutar.
Todas
nuestras necesidades y carencias surgen de creer que algo nos falta, de
esa voz en nuestra cabeza que nunca está conforme, que siempre quiere
más y que no valora todo lo que ya tiene.
Seguí un rato hablando con mi amigo tratando de que apreciara y valorase todo lo bueno que la vida aún le ofrecía.
Final-mente pareció comprenderlo y empezó a tomar consciencia.
-Es cierto Kriss. No estoy tan bien como me gustaría pero sí mucho mejor de como creía estar. Gracias por hacérmelo ver.
-De nada. Me alegro haberte sido útil.
Seguí
corriendo con Luna. Tampoco tengo la energía ni las fuerzas de antes
pero sigo corriendo al ritmo que puedo y me apetece, no lucho contra la
edad ni las circunstancias sino que trato de adaptarme a ellas y sacarle
el mejor partido.
Un
día seguro que ya no podré correr, entonces andaré y luego tal vez solo
pueda estar sentado y en cada momento agradeceré lo que tenga y daré
también gracias por todo lo que tuve y pude disfrutar.
Kriss.
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