"Esa mujer que ves en el espejo no necesita tu disculpa, necesita tu respeto".
A veces te exiges tanto que olvidas que ya has sobrevivido a cosas que hubieran destruido a cualquiera.
Te pides explicaciones por sentirte cansada, por no poder con todo, por no sonreír siempre…
Pero no tienes que justificar tu cansancio, ni tu silencio, ni tus lágrimas.
Porque esa mujer del espejo no te está reclamando perfección, te está pidiendo descanso.
No te está exigiendo que seas fuerte, te está rogando que no te abandones.
Y sí, a veces le debes menos a los demás y más a ti: menos demostraciones y más amor propio.
Esa mujer merece comprensión, no críticas.
Merece respeto, no disculpas.
Y sobre todo, merece que empieces a tratarla como tratarías a alguien que amas.
Empieza a mirarte con los mismos ojos con los que sueñas que alguien te mire.
---mendoza male
No hay comentarios:
Publicar un comentario