Nunca sientas celos de una mujer que intenta coquetear con tu hombre. ¿Sabes por qué? Porque ahí está la prueba. Si él ignora, si se mantiene firme, si te respeta incluso cuando no estás, entonces tienes a tu lado a un hombre de valor, con carácter y lealtad. Pero si da apertura, si le sigue el juego, si no pone límites, no pierdas tu energía odiando a la otra. Dale las gracias, porque ella solo fue la prueba… el verdadero problema está durmiendo a tu lado. Tú no controlas quién intenta algo con tu pareja, pero sí controlas a quién eliges tener en tu vida. Una mujer inteligente no pelea por un lugar, lo ocupa. No compite, no ruega, no discute: observa, entiende y se va. Porque no puedes evitar que toquen la puerta, pero sí decidir quién entra. La fidelidad no se pide, se demuestra. Así de sencillo.
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