Es
importante que entiendas que tu ritmo no es el de los demás. Es tu
ritmo, y no necesariamente tienes que ir a la velocidad a la que van
otras personas. En este mundo de rapidez, de lo “exprés”, de la imagen
social perfecta, de acabar antes que nadie y de destacar hoy mejor que
mañana, es interesante que seas capaz de encontrar tu propia paz en el
proceso y de identificar si la velocidad y los “resultados” actuales de
otras personas son beneficiosos para ti o simplemente se trata del aprendizaje de esas personas.
Pregúntate
si esa obligada “rapidez” en el avance se corresponde con una decisión
consciente o tal vez con un miedo y una ansiedad internas, con una
expectativa social o con una sensación de vacío interior que necesita
ser llenado con logros externos, rápidos y “mostrables”. Está muy bien
avanzar y está muy bien superar obstáculos, pero tratar de ir al ritmo
de otros quizá termine sacándote de tus casillas y desalineándote de tu
propia esencia. Sobre todo, cuando ese ritmo que tratas de copiar es tan
rápido y tan ansioso que te desconecta del momento presente y te enfoca
en un futuro mágico e idílico que siempre te mantendrá insatisfecho y
en tensión, pues nunca lo alcanzarás. Y si lo alcanzas, volverás a
desconectarte del presente para pensar en otro “mejor” futuro. Y vuelta a
empezar… Rapidez, carreras constantes, hacer sin parar, no descanso,
desgaste y más desgaste… ¿Esa es la vida que deseas vivir?
No
te digo que no avances, que no persigas tus sueños, que no mejores día a
día y que no te enfoques en lo que amas. Solamente deseo que te
detengas por un momento y revises tus hábitos, tus expectativas, tus
miradas alrededor… ¿Por qué lo haces? ¿Para qué lo haces? ¿Con quién te
comparas? ¿A quién imitas? ¿Qué es lo que te mantiene insatisfecho? ¿Qué
partes de ti deseas eliminar en lugar de perdonarlas para luego
mejorar?... Hoy te invito a esta toma de conciencia, porque seguramente
vives desconectado de tu esencia. Pendiente del futuro, del logro, del
resultado, de la imagen, de la perfección, de cómo te ve el mundo, de
crecimientos “orgánicos”… ¿Y tu ser? ¿Y tu alma? ¿Y tu VIDA? ¿Te sientes
satisfecho con lo que haces? ¿Estás mostrando tu esencia o copiando la
de otros? ¿Eres un ser original o un mero imitador? ¿A qué viniste a la
Tierra realmente? ¿Te estás encontrando a ti mismo en el proceso o ni
siquiera sabes quién eres entre tantos tips, recomendaciones y
sugerencias para el “éxito”? Reflexiona sobre ello, pues tu alma es la
única que tiene la respuesta.
Javier López Alhambra
Almas Estelares - Javi López
No hay comentarios:
Publicar un comentario