A
veces, al despertar por la mañana, podemos traer con nosotros recuerdos
de nuestro paso por otras dimensiones durante la noche. Cuando el
cuerpo físico duerme, el cuerpo astral se libera y explora los mundos
sutiles, de los que normalmente no es consciente en el estado de
vigilia. Así, no es extraño que, al abrir los ojos después de una
plácida noche de sueño, nos vengan a la mente imágenes y memorias de
aquello que hemos experimentado durante nuestro "descanso". Estas pueden
ser algunas de ellas:
- Volar, sensación de libertad. Capacidad de desplazarse a velocidades enormes e ilimitadas.
- Reuniones con otras personas u otros seres (a veces pueden ser nuestros guías).
- Estancia en otros planetas diferentes a la Tierra.
- Avistamientos o estancia en el interior de naves estelares y encuentros con seres extraterrestres.
- Visitas a templos o lugares de sabiduría.
- Ayuda a otras personas o seres.
- Percepción de otras dimensiones (colores, geometría, sonidos, etc.).
La
lista es mucho más amplia, pero puede darnos una idea aproximada de lo
que llegamos a realizar mientras dormimos y de la multidimensionalidad
de nuestra alma. Hemos de tener en cuenta que en ocasiones esos
recuerdos pueden estar distorsionados, atenuados, o no corresponderse
con lo que realmente sucedió, con el fin de salvaguardar nuestra
encarnación y no alterar en exceso nuestro día a día terrestre. En
cualquier caso, es más que probable que todos nosotros, en algún momento
de nuestra vida física, recordemos alguna de esas experiencias
nocturnas como "algo más" que un simple sueño.
.
Javier López Alhambra
No hay comentarios:
Publicar un comentario