Las emociones reprimidas provocan enfermedades
Dice el Abuelo Brujo…
“El cuerpo habla lo que la boca calla, y grita lo que el alma ya no puede sostener”.
En muchos caminos espirituales, y también en corrientes actuales de la psicología somática, se comprende algo esencial: la emoción que no se expresa, el cuerpo la almacena.
Y cuando se acumula demasiado… se convierte en síntoma.
Las tensiones musculares, migrañas, gastritis, problemas en la piel o en la respiración, no aparecen por casualidad.
El cuerpo no traiciona: traduce.
Transforma en señales físicas aquello que emocionalmente no quisiste mirar.
La rabia contenida se vuelve presión.
La tristeza guardada se convierte en peso en el pecho.
El miedo no atendido puede manifestarse en el sistema digestivo.
La culpa acumulada afecta el descanso y el equilibrio hormonal.
No es magia ... Es biología emocional.
La ciencia ya reconoce cómo el estrés, la represión y el trauma impactan al sistema nervioso, inmunológico e incluso al ADN (epigenética).
Cuando reprimes una emoción, tu cuerpo entra en un estado de alerta.
Tu sistema nervioso se tensa.
La energía vital deja de fluir.
Y el cuerpo, en su sabiduría, intenta compensar.
Pero si esta tensión se mantiene en el tiempo…
aparecen bloqueos, inflamación, dolor, agotamiento y enfermedades psicosomáticas.
Una emoción reprimida es una energía estancada.
Y la energía estancada, como el agua... tarde o temprano, “se pudre”.
Por eso el cuerpo enferma:
para obligarte a mirar lo que ignoraste.
La honestidad emocional es medicina que puede ayudarte a reconocer lo que sientes sin juicio.
Llorar cuando tu cuerpo lo pide.
Poner límites cuando tu alma lo necesita.
Expresar la palabra que te libera.
La salud empieza cuando dejas de esconder lo que duele.
En un espacio tranquilo, coloca tu mano en el pecho y respira profundo.
Di en voz alta:
“Me permito sentir lo que he negado.
Honro mi emoción.
Le doy un lugar para liberarse, no para quedarse.”
Deja que el cuerpo responda:
suspira, mueve, tiembla, llora o ríe.
Cualquiera de esas expresiones es sanación en movimiento.
La emoción no expresada no desaparece:
se convierte en síntoma.
Pero cuando la miras, la validas y la sueltas…
el cuerpo descansa, el alma respira, y la enfermedad pierde fuerza.
Pepe Jiménez
El Devenir Del Brujo
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