miércoles, 26 de noviembre de 2025

SOBRE RIQUEZA Y POBREZA (Por Cristobal Martinez)

 

Reflexiones mañaneras
“¿De dónde surge la sensación de riqueza/pobreza?”
Nada puede hacernos ricos o pobres de por sí a nivel de sensación.
Si tú no deseas algo, no podrás sentirte carente por no tenerlo.
Pero si se te “mete en la cabeza” que serías más feliz teniéndolo, pues inmediata-mente te sientes carente y en pérdida de paz.
Al igual que cuando final-mente lo consigues te sientes plena-mente satisfecho -aunque por muy poco tiempo, claro…-.
Observar que siempre pongo un guión en todas las palabras que terminan en “mente”.
Y lo hago para llamar la atención de que todo es “mental”.
“Nada tiene un valor de por sí y verdadero sino el que cada uno le adjudica”.
Es uno siempre el que decide lo que es o no valioso.
Por eso los publicistas y empresas de marketing intentan hacernos creer que lo que ofrecen contiene un valor “real”, universal, verdadero, etc, y que aumentará “sí o sí” nuestra felicidad.
Por eso siempre representan al objeto a través de personas que parecen enorme-mente felices con él.
¿Y si no nos los creyéramos?
¿Y si consiguiéramos eliminar esa ilusión de nuestra mente?
¿No seríamos inmensa-mente más felices eliminando el deseo?
Pués, ¿Acaso cuando lo obtienes no nos volvemos esclavos de lo conseguido y temerosos de perderlo?
¿O enorme-mente desgraciados si no lo podemos obtener?
Por otro lado, ¿Dónde están todos esos objetos/personas /experiencias que en su día consideramos enorme-mente valiosos e imprescindibles en nuestra vida?
¿Dónde quedó ese mágico poder que creíamos que tenían?
¿Cuánto duró la sensación de plenitud, antes de que la mente se sintiera nueva-mente carente y deseosa de otra cosa?
Cuando te das cuenta de todo ello, lo analizas y reflexionas, empiezas a dominar a la mente deseosa e insaciable.
Y te ríes de todos los anuncios, ofertas, promociones, etc, y lo que ofrecen de valor “real”...
Eso no significa que, si uno se lo puede permitir, no tenga y disfrute lo que desea.
Claro que no.
Significa hacerlo de forma consciente y sin autoengaños.
Sabedor que ahí no está la verdadera felicidad, sino simples espejismos transitorios que en realidad no contienen nada y que la “sed” de deseo es insaciable.
Piénsalo bien: ¿Preferirías tener todo lo que deseas o no tener una mente deseosa?
¿Qué daría más paz?
Buen día, amigos.
Kriss

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