No desperdicies tu energía intentando explicar lo evidente a quien ha decidido no entender. Hay personas que no buscan diálogo, buscan ruido; no quieren claridad, quieren conflicto.
Frente a berrinches, provocaciones y juegos emocionales, la única respuesta verdaderamente digna es la indiferencia absoluta. No todo merece réplica, no todo merece explicación. A veces, el vacío enseña más que mil argumentos. Deja que la ausencia haga el trabajo que tus palabras nunca pudieron hacer, y guarda tu energía para quienes sí saben escuchar, sentir y crecer.
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