No es lo mismo.
Lo perdido es haberlo tenido y dejar de tenerlo. Porque se fue, te abandonó y se perdió.
Pero como alguna vez estuvo, te da la posibilidad de recordarlo, entonces podes hacer el duelo y elaboración.
Un amor perdido es algo que podés recordar aunque a veces, tengas que ajustar la imagen deformada del recuerdo.
Perdés algo porque lo tuviste, porque estuvo con vos , lo tocaste, lo viviste y fue real.
La pérdida puede haber sido cruel, devastadora y traumática, repentina o
progresiva, pero le podés poner palabras, podés contar una historia de
eso que se perdió .
La falta es otra cosa. Es lo que nunca estuvo.
Una especie de hueco en tu psiquis y en el alma que te llena de
angustia, de nostalgia de lo que no fue, de melancolía, de extrañar lo
desconocido. Es una sensación de dolor, de sufrimiento, de anhelo de
algo, de un amor o un cuidado que nunca se tuvo y no se sabe ni se
sabrá nunca cómo es. Y de la falta no se puede hacer el duelo, no se
puede olvidar ni elaborar porque nunca hubo nada.
Esa es la falta
que llorás cuando se termina una relación patológica y tóxica. Porque
llorás por el amor que hubieras querido tener, un amor ilusorio al que
disfrazaste de amor perdido... Pero ese amor nunca estuvo allí, estuvo
en tu imaginación, en tus ganas.
El trabajo ahora es hacerte amiga de lo que faltó, de lo que nunca tuviste,y dejar que duela hasta que ya no pueda doler más.
Y hacer de ese dolor tu transformación.
Se trata de eso. De dejar de buscar lo que falta para poder encontrar lo que hay....y no perderlo!!
No hay comentarios:
Publicar un comentario