El diablo es un ser, un ente, una energía que dirige la materia y la energía densa.
Reconocer la oscuridad, la sombra, el diablo exige un acto de valentía extrema...
Es necesario aceptar la oscuridad, la sombra, para entender que es un
trabajo, un recorrido interior... que es inevitable realizar, tarde o
temprano, para después, traspasar las barreras y límites de la sombra,
del ego y del pensamiento erróneo, de creernos barco a la deriva.
El diablo es mi propia oscuridad, sombra y miedo proyectado; es toda la
acumulación de todos los registros, sombras y energías generadas desde
el olvido, la ignorancia y la división con nuestra energía Divina y con
la Creación...
No temo al diablo, el hace su trabajo y yo el mío..., que es, aceptar mi propio diablo interior, al cual controlo, someto y dirijo ( MJ11).
No temo al diablo, el hace su trabajo y yo el mío..., que es, aceptar mi propio diablo interior, al cual controlo, someto y dirijo ( MJ11).
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