Hola gente, doy comienzo a mi relato del día y voy a referirme a algunas de las realidades de la Vida en su conjunto y que pueden hacer que sea más agradable y fructífera o al contrario, y para empezar voy referirme a la alegría y también al otro extremo al que le llamamos tristeza.
El conocimiento que poseemos de
la alegría y la tristeza es mínimo, no es tema de moda, ni popular, ni
despierta gran interés entre las gentes, cualquier programa “basura” de
cotilleo donde las afiladas lenguas despellejan a los demás, cuenta con gran
audiencia, y cuando se habla acerca de la alegría, el amor, la bondad, etc.,
solemos decir (salvo la excepción), que es un rollo, un tema chungo y sobre todo
muy aburrido.
En esta sociedad podemos
observar todo tipo de ejemplos, personas optimistas, de carácter y rasgo
psicológico muy alegre, y en el otro extremo personas que apenas salen del
pesimismo, la tristeza, desolación, etc., y naturalmente existen los términos
medios que es de lo que mas abunda.
A lo largo del desarrollo del
tema, intentare definir y explicar a mi forma que entendemos por alegría, con qué se
confunde, falsos y auténticos conceptos de la misma y sobre todo, porqué se
acerca a unas personas y se aleja de otras.
Y naturalmente, como siempre,
afirmo que solo es mi opinión acerca del tema en cuestión, entiendo y respeto
el resto de opiniones por diferentes y opuestas que sean, aunque no las
comparta, buena parte de la dialéctica y argumentos que utilizo para el desarrollo del tema, son recopilaciones de ideas
y conceptos ajenos, algunos modificados y adaptados a mi estilo, el saber no es
exclusiva de nadie, todos desde nuestro ángulo de percepción y observación,
únicos y exclusivos, elaboramos nuestros conceptos que pueden ser parecidos o
muy diferentes, pero nunca iguales, y con ello aportamos nuestro granito de
arena al mundo de las ideas y conceptos.
Si cogemos un puñado de arena y
un microscopio y observamos todos los granos de arena, nos daremos cuenta de
que son parecidos pero diferentes, no encontraremos dos exactamente iguales,
pero todos forman parte del conjunto y son igual de importantes.
Yo al igual que muchas otras
personas en tiempos pasados creía que tanto la alegría como otras virtudes o
capacidades, las otorgaba Dios al nacer, pero en la medida que iba madurando se
me hacia imposible creer que un Dios que representa el Amor, la justicia, la
misericordia y todo el bien habido y por haber, no podía dar a unos la alegría,
el optimismo, la simpatía, etc., y a otros todo lo contrario, tenían que
existir otras razones o realidades que encuadradas dentro del marco de la Justicia Divina
dieran lugar a esta desigualdad, pero que en realidad es la expresión y
manifestación del Amor Divino que a través de sus leyes aplica la justicia y
misericordia, y da a cada cual la cosecha de su siembra o de sus actuaciones, y
según su naturaleza y efectos podemos apreciar por nosotros mismos si nuestro
actuar es correcto y positivo o necesitamos aprender nuevos conceptos y nuevas
formas y efectuar cambios y modificaciones.
Y ahora tu te puedes estar
preguntando: ¿y qué culpa tiene un bebé que acaba de nacer de ser un bebé
alegre o triste?, todos o casi todos hemos conocido a niños que son muy alegres
y sonrientes, y por el contrario, a otros que están casi siempre llorando y
tristes, y el motivo no pueden ser las consecuencias de lo que han hecho,
puesto que acaban de nacer y todavía no han actuado ni para bien ni para mal.
Vamos a pensar que solo vivimos
un día, un solo día, ¿qué podríamos hacer en un solo día? ¿que podríamos
aprender?, la respuesta sería que en un solo día no hay tiempo para casi nada,
por eso el Creador dispuso que viviéramos muchos años, de esta forma nacemos y
vivimos nuestro primer día, dormimos y recuperamos las energías físicas y
vitales, y después viene el día siguiente, y se vuelve a repetir el ciclo un
día tras otro hasta el final del trayecto.
El primer día empezamos con los
contadores a cero, no conocemos casi nada de la vida, pero se ponen en marcha y
momento a momento vamos gravando y viviendo experiencias y al término del día
ya tenemos algo, pero ese algo por sí solo no significa apenas nada.
Al día siguiente al despertarnos
nuestros contadores ya no están a cero, ya han registrado información y experiencia,
y el registro o resultado del día anterior, es el punto de partida del día
actual.
De esta forma, día tras día, momento a momento, vamos
llenando nuestros archivos de información y experiencia, y ello nos va
capacitando para ir dejando de ser dependientes. Continúa en la 2ª parte.
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