Viene de la 1ª parte.
El desarrollo de nuestras facultades, capacidades y el
cúmulo de información y experiencia, conforman nuestra personalidad, y el
desarrollo de ésta, nos permite llegar a ser autosuficientes, no dependientes,
ya podemos caminar por los senderos de la vida sin que nuestros padres nos
tengan que llevar de la mano.
Pero para que todos estos procesos de desarrollo en todos
los sentidos lleguen a cumplirse, se necesitaron muchos días, semanas, meses,
años, etc., repetimos, en un solo día poco o casi nada hubiéramos podido
conseguir.
Cada día que despertamos, las
páginas de nuestra historia, los niveles de aprendizaje y capacitación, etc.,
son diferentes, porque se le van sumando los logros de cada día, tanto en
experiencia, tenencias de posibles, como las consecuencias que derivan de
nuestro actuar diario, por eso nuestro patrimonio cada día es mayor.
Si solo hubiéramos vivido un solo día, no tendríamos patrimonio porque el desarrollo normal de muchos de los procesos de adquisición y conquista, necesitan días, semanas, meses, años, etc., y para contar con la información y experiencia, tiene que cumplirse el proceso completo.
Una persona no solo es un armazón de carne y hueso autopropulsada,
el armazón de carne y hueso solo es el vehículo físico que sirve de morada a un
alma y un espíritu que por razones de aprendizaje y capacitación necesita un
medio de poder tener realidad y poder manifestarse en este mundo físico.
Para no tener que mencionar siempre el alma y el espíritu,
vamos a utilizar el término SER que conforma a ambos y alguna otra realidad
mas.
Lo que para una persona significa un día, para el Ser solo
es como un momento, y lo que para una persona es toda su vida, para el Ser es
como un día.
A lo largo de la primera vida terrena de una persona, el Ser
aprende sus primeras lecciones en concordancia con lo que ha experimentado, y
cuando termina el periodo existencial de la persona, el Ser retorna al lugar
donde estaba antes de actuar como persona, y lo que aprendió le supone un
ascenso y mejora de las condiciones en su lugar de estancia y ubicación.
Pero lo que aprendió en una vida humana, apenas significa
nada en relación con lo mucho que le queda por aprender, del mismo modo que la
persona lo que aprende en un día tampoco significa apenas nada, pero se van
sumando lo de un día con el siguiente y así sucesivamente llega a conocer lo
necesario para su desenvolvimiento personal.
El Ser va sumando las experiencias y logros de cada vida humana,
todas ellas diferentes, vivirá como hombre, mujer, en la pobreza, en la
riqueza, en libertad, en esclavitud, en la ignorancia, en la lucidez, etc.
En principio será casi un salvaje, porque siempre se
empieza de abajo hacia arriba, y con lo que va aprendiendo e incorporando en su
memoria y condición psíquica y espiritual, irá mejorando las condiciones de
cada nueva existencia, lo mismo que una persona con el conocimiento que va
acumulando va mejorando y aumentando las posibilidades de mejora día a día.
Como personas, cuando despertamos por la mañana, cada día
contamos con todo lo que hemos acumulado en nuestros días anteriores, tanto en
positivo como en negativo.
Como Seres espirituales el despertar de una mañana es
cuando nacemos en el mundo físico como personas, el equivalente a un día sería
una vida como persona, el término del día cuando llega la noche es equivalente
al término de la existencia o la famosa muerte.
Al término del día como personas, hacemos cuentas para ver
como nos ha ido y saber con lo que contamos para el día siguiente. Y al término
de una existencia o vida humana, como Ser hacemos cuentas para ver cómo nos ha
ido y con lo que podemos contar para la existencia siguiente.
El tiempo que como personas utilizamos para dormir y
reponer los valores vitales de nuestro cuerpo y psiquis, es equivalente al
tiempo que transcurre entre existencia y existencia y se utiliza para
descansar, analizar, recibir instrucciones de aclaración en puntos que hemos
fallado, en programar las condiciones de la próxima vida humana, etc.
Repetimos. Al igual que como personas cada día el punto de
partida y apoyo es el cúmulo de todo lo aprendido y conquistado, como Seres espirituales es
exactamente igual, en cada existencia contamos con unas condiciones que se
corresponden con el patrimonio que hemos ido conquistando en cada vida humana
vivida, por eso cuando nacemos todos tenemos condiciones y posibilidades
diferentes.
La Ley
Divina otorga la libertad para actuar, pero nos asigna a
cada cual el resultado y consecuencias de nuestras actuaciones, y esas consecuencias en
forma de patrimonio, según su condición y naturaleza, determinará el lugar y
todo tipo de características de nuestra próxima venida a este mundo físico, por
eso cuando unas personas nacen sanas y otras enfermas, no hay discriminación
alguna, lo que hay es el cumplimiento de la ley de causa y efecto.
Si unos nacen en lugares de escasos recursos y mueren de
hambre, y otros nacen en lugares de abundancia, tampoco hay injusticia, se
sigue cumpliendo la Ley.
En todas las sociedades a lo largo de los tiempos, se han
observado a dirigentes políticos, reyes y demás familia, que utilizaban los
recursos para satisfacer sus patologías, vicios y ambiciones egoístas, y en consecuencia parte del
pueblo o nación se veía privada de lo necesario para la subsistencia padeciendo
hambre y miseria.
Todas esas personas responsables de tales realidades, tendrán
que vivir en carne propia(salvo excepciones) lo que han hecho vivir a otros
para que aprendan la lección, y en lo sucesivo no incurran en el mismo error,
por lo tanto, y en consecuencia, en próximas existencias padecerán hambre y
miseria para que valoren por sí mismos lo que obligaron a padecer a otros por
sus ambiciones y actuaciones egoístas.
Si cuando estaban administrando los recursos hubieran
hecho un reparto justo en bien de todos, les tocaría en próximas existencias un
lugar de abundancia, o por lo menos con lo necesario. Continua en la 3ª Parte.
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